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Entrevista a SUSANA FINQUELIEVICH

Ponente XIV Encuentro Ciudades Digitales (Quito)

Investigadora Principal del CONICET sobre la Sociedad de la Información y el Conocimiento (Argentina)

A tan sólo unos días de la celebración del XIV Encuentro Iberoamericano de Ciudades Digitales, desde el Portal i-ambiente tenemos el gusto de entrevistar esta semana a otra de sus ponentes: Susana Finquelievich (@sfinquel).

Arquitecta, Máster en Urbanismo por la Université Paris VIII, Doctora en Ciencias Sociales por la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociale (París), Postgrado en Planificación Urbana y Regional por la Universidad Politécnica de Sczczecin (Polonia), Susana Finquelievich es Investigadora Principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICET) sobre la Sociedad de la Información y el Conocimiento (Argentina), Directora del Programa de Investigaciones sobre la Sociedad de la Información en el Instituto de Investigaciones Gino Germani (Universidad de Buenos Aires), además de Presidente de LINKS, Asociación Civil para el Estudio y la Promoción de la Sociedad de la Información, consultora para UNESCO y varios organismos nacionales e internacionales, y autora y coautora de catorce libros sobre sociedad informacional

 

ENCUENTRO IBEROAMERICANO CIUDADES DIGITALES

Pregunta: Los próximos 25 y 26 de septiembre tendrá lugar en Quito el XIV Encuentro Iberoamericano de Ciudades Digitales, ¿qué objetivos fundamentales persigue la celebración año tras año de este evento?

Respuesta: Este evento, que se repite anualmente en diversos países de Iberoamérica, persigue en esta ocasión un doble objetivo. Por una parte, se propone el intercambio de experiencias y buenas prácticas de estrategias de desarrollo digital entre funcionarios municipales, empresarios, investigadores, técnicos y expertos en las ciudades de la Sociedad de la Información.  Este intercambio facilitará sin duda el aprovechamiento de las mejores prácticas y la colaboración entre los gobiernos iberoamericanos, a nivel nacional y local. Por otra parte,  este evento contribuirá al desarrollo de la Agenda Digital de la ciudad de Quito. 

 

P: ¿Son las propias ciudades quienes se postulan para la celebración del evento? ¿Qué criterios se siguen a la hora de elegir ciudad?

R: AHCIET mantiene una relación duradera y permanente con las ciudades, que le permite recibir informaciones recientes sobre sus logros y desarrollos. Por lo demás, la existencia de los Premios AHCIET permite que las ciudades se postulen a los mismos, con lo que se logra identificar los desarrollos más originales y exitosos.

 

P: ¿Qué supondrá para la ciudad de Quito la  implementación de los 70 proyectos de innovación digital que se presentarán esos días?

R: La ciudad de Quito enfrenta un doble desafío: el de preservar su rica y múltiple identidad histórica y el de planificar  creativamente y controlar el veloz proceso de modernización y crecimiento que viene desarrollando desde hace algunas décadas.  La presentación de los 70 proyectos permite establecer un banco de experiencias y mejores prácticas que le permitirá a Quito la adopción y adaptación al entorno local de las ideas más exitosas.

 

P: ¿Con qué ponente le parece más interesante compartir cartel? ¿Qué cree que aportará de especial al conjunto de la información que se compartirá durante esos días en Quito?

R: Sería un honor compartir cartel con cualquiera de los excelentes ponentes, algunos de los cuales son amigos y colegas ya conocidos a los largo de años y de experiencias compartidas.  En cuanto a lo que puedo aportar de especial al evento, es mi particular visión y hallazgos de investigaciones sobre las ciudades innovadoras y sus gobiernos.

 

SOBRE SMART CITIES

P: De todas las definiciones que se barajan sobre el concepto Smart City, ¿cuál es la suya?

R: Existen diversas definiciones de Smart Cities o Ciudades Inteligentes. Algunas de ellas la consideran como una prolongación de la ciudad digital, es decir, una ciudad que ofrece servicios digitales a sus ciudadanos.  La definición de European Smart Cities va más allá: entiende que una ciudad inteligente es una ciudad que funciona bien en seis áreas: gobierno inteligente, economía inteligente, movilidad inteligente, gente inteligente, medio ambiente inteligente, modo de vida inteligente. Estas áreas  se construyen sobre la combinación inteligente de los talentos y actividades de sus ciudadanos, que ejercitan la autodeterminación, son independientes, alertas e informados.

Personalmente, prefiero referirme a ciudades innovadoras. Los gobiernos inteligentes (Smart Governments) no son sólo aquéllos que usan innovaciones tecnológicas para mejorar la administración urbana y sus relaciones con los ciudadanos. Actualmente, los gobiernos locales inteligentes necesitan sobrepasar el concepto de “ciudades inteligentes” como ciudades basadas en servicios de tecnologías de información y comunicación (TIC) , entendidos como la colecta de datos a través de dispositivos inteligentes y sensores incorporados en sus carreteras, edificios, redes de comunicación y otras infraestructuras y equipamientos; compartir esta información vía sistemas inteligentes de información; y como el uso de smart software para crear información valiosa y servicios mejorados digitalmente .

Las actuales ciudades innovadoras no se focalizan sólo en las TIC y el uso individual y colectivo que se hace de ellas. Necesitan crear entornos productivos y formar a sus ciudadanos para participar activamente en la co-creación de innovaciones sociales y tecnológicas.

 

P: ¿Cuáles son los ejes fundamentales de una Smart City, aquellos aplicables a todas,  con independencia de cómo se desarrolle a posteriori cada una de ellas?

R: Los ejes fundamentales de una ciudad innovadora son:

  1. Educación y preparación de los ciudadanos para que puedan apropiarse de las herramientas de la Sociedad de la Información y usarlas productivamente para mejorar su modo de vida.
  2. Generación de medios productivos de innovación (que pueden focalizarse en bienes y productos TIC o en otros, como la biotecnología, industrias farmacéuticas, innovaciones agrícolas, etc.) según la vocación específica de la ciudad y de su entorno, por medio de asociaciones entre el Estado a nivel local, el sector empresario, las universidades y los ciudadanos.
  3. Cuidado del medio ambiente natural y construido por medio de las TIC, incluyendo en esto la gestión de los residuos electrónicos generados por estas mismas TIC.
  4. Sistemas de comunicaciones efectivos, como transportes urbanos e interurbanos cuya gestión se vea facilitada por las TIC.
  5. Accesibilidad pública e individual a  infraestructuras y equipamientos TIC; la conectividad de banda ancha gratuita, por ejemplo, debería ser considerada como uno de los derechos humanos.
  6. Transformar toda la ciudad en un medio educador y abierto a las innovaciones, por medio no sólo de sus escuelas, bibliotecas y museos, sino también de otros entornos: parques, calles, espacios públicos físicos y virtuales, información sobre mejores prácticas nacionales e internacionales;
  7. Buena calidad de vida urbana, con excelentes espacios públicos, buenas viviendas, infraestructuras  y equipamientos colectivos;
  8. Gobiernos locales inteligentes, abocados a servir a sus ciudadanos, abiertos a la colaboración multi-actoral y multisectorial y que aseguren eficacia y transparencia en su gestión;
  9. Resiliencia, para sobrevivir  a desastres naturales y a crisis provocadas por el hombre, como desplazamientos de poblaciones debido a la violencia.

Al ocuparse de los espacios de la innovación, Steven Johnson (2010) plantea que el tamaño de las ciudades, en número de habitantes, tiene relación con la generación de innovaciones. El físico Geoffrey West, del Santa Fe Institute (2007) (1) (2)  ha generado un modelo que demuestra que la manera en que las ciudades han sido construidas proviene de las patterns de la biología: mientras mayor es la ciudad, más rápidamente se generan en ella las ideas innovadoras. Si se considera una cantidad fisiológica típica y se la coteja con el tamaño del organismo, se encuentra una relación notable: la tasa de metabolismo basal, por ejemplo, se mantiene en una proporción de  ¾ del poder o fuerza de la masa de un cuerpo. Las secciones transversales, tanto de troncos de árbol como de la aorta, también guardan esta proporción, como también, relativamente, el tamaño del genoma. Si la tasa metabólica crece M ¾, entonces la tasa metabólica por unidad de masa se mantiene en la proporción M ¾ (3). West y sus colegas indican que estas proporciones “universales” nacen de las propiedades universales de las redes, que subyacen y organizan a los fenómenos biológicos. Si se representa a un sistema biológico de transporte, como el sistema respiratorio o el circulatorio, es indudable que es una red jerárquica, comunicada, cuyas unidades terminales (los capilares más minúsculos, o los alvéolos) tienen todos el mismo tamaño. De todas las redes que pudieran existir, y que satisfagan estas propiedades, las redes que sí existen han sido optimizadas por la selección natural para maximizar la eficiencia.

Según West y sus colaboradores esta consideración sobre las propiedades dinámicas de las redes puede aplicarse a las ciudades, interpretadas como organismos en desarrollo, definidos por sus infraestructuras. Esto implica que el propósito real de las ciudades y la razón por la que siguen creciendo, es su habilidad para crear economías de escala masiva, al igual que lo hacen los grandes animales. West analizó los recursos y productos, las estadísticas de infraestructura y de consumo, de varias ciudades, comparándolas con sus respectivos tamaños de población. Halló que los recursos asociados con las redes de distribución guardan la misma proporción que en biología. Se encuentra en ellos una economía de escala, con cantidades infraestructurales que tienen un exponente común de 0.8. Concluyeron que las ciudades se asemejan a los elefantes. En las ciudades estudiadas, los indicadores del “metabolismo” urbano, como el número de estaciones de combustible o la superficie total de las carreteras, mostraba que cuando una ciudad dobla su tamaño, requiere un aumento de sólo 85% de sus recursos.

Estas observaciones tienen implicancias inesperadas; por ejemplo, que las ciudades modernas, en vez de ser organismos predadores de recursos, son realmente centros de sustentabilidad. De acuerdo a las estadísticas revisadas por West, la población de las áreas densamente pobladas requiere menos calefacción en invierno y menos millas de asfalto per cápita que las de áreas menos densas. Las comunidades más pequeñas consumen una cantidad desproporcionada de recursos de todo tipo. Como consecuencia, argumenta West, la creación de una sociedad más sustentable requerirá ciudades más grandes, incluyendo megalópolis.

El tamaño de las ciudades estaría vinculado a la generación de innovaciones socio-técnicas. Para Johnson (2010) las Leyes de poder de West indican que una metrópolis con una población de 5 millones de habitantes es tres veces más creativa que una ciudad de 100.000 habitantes. Una de las razones que utiliza es que a mayor número de gente concentrada en un territorio, existe mayor número de conexiones posibles que puedan ser constituidas en el grupo, y en consecuencia mayores posibilidades de derrame de ideas. Las buenas ideas podían encontrar su camino hacia otros cerebros y ser desarrolladas en ellos. Los economistas utilizan para definir estos flujos la expresión “information spillover” o derrame de información. Ciertamente, la humanidad aceleró el ritmo de producción de innovaciones (desde el jabón hasta el alfabeto, desde las velas hasta las ruedas) a partir del periodo situado entre los años 10.000 AC y 2000 AC, cuando las ciudades comenzaron a construirse y se desarrollaron (Johnson, 2010).

Uno de los requerimientos para la producción de innovaciones es no sólo la circulación de ideas e información, sino su conservación como conocimiento, para poder construir  conocimientos mayores y más innovadores sobre esa masa crítica preexistente. En las redes de relación de aquéllas primeras ciudades, las ideas comenzaron a difundirse, y a través de esta difusión, a ser conservadas, por vía oral, escrita, por medio de imágenes, para las futuras generaciones. Esta corriente fue repetida en las ciudades europeas del Renacimiento. Los historiadores han señalado la conexión entre el florecimiento artístico, científico y cultural del Renacimiento y la formación del capitalismo temprano en la región. Este capitalismo inicial implicaba innovaciones en sistemas bancarios, contabilidad, seguros, caminos para comerciar. Las ciudades y los mercados favorecían a difundir y acumular innovaciones, mucho más que los feudos cerrados y los castillos del Medioevo, de modo que las innovaciones útiles pasaron a un acervo colectivo.

Esto no significa que, concentrados masivamente, los habitantes urbanos se vuelvan más inteligentes o más creativos. Simplemente, se acrecienta el número de personas capaces de engendrar nuevas ideas o aprovechar ideas existentes en circulación. No se trata aquí, como expresa Johnson, de la sabiduría de las masas, sino de la inteligencia de ALGUIEN, de un individuo o grupo en la masa, que lograba difundirse, concretarse, y generar más y mejores innovaciones en las redes urbanas. No es la red la que se vuelve inteligente. Son los individuos los que se tornan más inteligentes e innovadores, PORQUE están conectados a esa red.

 

P: ¿Son criterios económicos o sociales los que han de regir una Smart City que quiera tener éxito?

R: Evidentemente, los criterios económicos y sociales están indisolublemente entrelazados. Diría que los criterios que tienen que primar son los que se refieren al bienestar y progreso de los ciudadanos.

 

P: ¿Cree que la idea de Smart City es más adecuada en relación a economías emergentes, o bien para economías desarrolladas?

R: Las ciudades innovadoras (para continuar con mi concepto) están ya desarrollándose tanto en economías desarrolladas como emergentes. La mayoría de estas ciudades no es innovadora en su totalidad, pero poseen rasgos innovadores, como Medellín en Colombia, o Bahía Blanca y Rivadavia en Argentina.

 

P: ¿Cuál es la situación de las Ciudades Inteligentes en su país?

R: Las ciudades inteligentes y las ciudades innovadoras son un tema que va ganando terreno entre los gobiernos locales, las empresas y el sector académico. Justamente, con mi equipo estamos desarrollando una investigación sobre innovación en las ciudades. Nos centramos en tres casos de la Provincia de Buenos Aires, Argentina, con distintos niveles de dimensión poblacional: La Plata, Bahía Blanca y Tandil. Las tres cuentan con Universidades nacionales que se destacan en investigación, fundamentalmente en TIC, y con parques o polos tecnológicos. Sin embargo, el nivel de iniciativas innovadoras difiere entre ellas, dependiendo del involucramiento del respectivo gobierno con el propósito de transformarla en ciudad innovadora,  y de su interés o capacidad de interactuar e redes multi-actorales y multi-sectoriales.

Por ejemplo, en la ciudad de Bahía Blanca, cercana a un gran Puerto comercial, el gobierno local ha creado un Polo Tecnológico dedicado al diseño y producción de software, con la participación de la Universidad Nacional del SUR (UNS), la universidad de San Martín, la UTN, cámaras de empresas tecnológicas y un grupo de empresas internacionales, nacionales y locales. La ciudad también alberga al Centro Nacional del Bicentenario de Micro y Nano Tecnología. En el 2011, el Gobierno de Bahía Blanca creó la Agencia de Innovación y Gobierno Abierto, con el fin de diseñar, promover y coordinar políticas locales de innovación e incorporar las mejores prácticas de Smart Cities en el mundo, así como proponer proyectos de gobierno abierto a fin de conseguir la transparencia de la información municipal y promover la colaboración y la participación con varios actores de la sociedad civil.

Asimismo, la Provincia de San Luis ha demostrado ser ampliamente innovadora, no sólo por su uso de las TIC, sino por sus sistemas de educación, por medio de las Escuelas Públicas Digitales.

 

P: ¿Es la actual situación económica el principal impedimento para un mayor desarrollo de las Smart Cities? ¿Hay otros?

R: Más que de impedimento, hablaré de motores: el principal motor para el mayor desarrollo de ciudades inteligentes e innovadoras es el compromiso político de los gobernantes, su apertura a la innovación y al cambio, y su capacidad, como he dicho antes, de interactuar con otros actores sociales, como empresas, Universidades y ONGs.

 

P: Si nos situamos en el entorno medioambiental, ¿qué servicios de los que ofrece una Smart City contribuyen a la preservación del Medio Ambiente?

R: Una ciudad inteligente e innovadora puede usar las TIC para medir la huella de carbono que dejan las actividades realizadas en ella y proponer medidas para compensarla. Por ejemplo, en la Provincia de San Luis, Argentina, los alumnos de escuelas primarias investigan casa por casa el consumo de carbono y calculan el número de árboles que habría que plantar en esa localidad para compensarlo. Pero hay muchas otras acciones posibles: educar a los ciudadanos en los comportamientos verdes, concienciar a los gobiernos y a las empresas sobre los ahorros de energía y la utilización inteligente de las TIC, crear y preservar espacios verdes comunitarios, hacer participar a la gente de mapeos ambientales urbanos por medio de TIC, entre otras.

 

P: ¿Dónde se encuentra el límite de la privacidad de los ciudadanos en el desarrollo de las Smart Cities? ¿Está justificada una cierta sensación de “Gran Hermano” en quienes desconocen cómo funcionan en la práctica las Smart Cities?

R: Lamentablemente, vivimos en lo que podemos llamar la era post Snowden: ha quedado probado que el ilusorio límite de la privacidad no existe en realidad. Este límite va cambiando todo el tiempo y se va achicando. Hemos ido perdiendo intimidad, y tal vez ganando en seguridad, aunque no estoy segura de esto último. Los ciudadanos deben estar conscientes de esto y trabajar en forma asociativa para que las medidas de seguridad urbanas no perjudiquen su derecho a la privacidad.

 

P: Si pensamos en un ideal de Smart City como ciudad que garantice un desarrollo sostenible, una mayor eficiencia de los recursos disponibles, y un incremento de la calidad de vida del ciudadano y de su participación, ¿hay alguna ciudad en el mundo que se aproxime ese objetivo?

R: Algunas de estas ciudades son Eindhoven (Países Bajos), San Diego (USA), Malmö (Suecia), San Francisco (USA), Medellín (Colombia).

 

P: ¿Hay algo de corriente pasajera en el concepto de Smart City, o cree que la idea ha llegado para quedarse?

R: En nuestro mundo de la Sociedad de la Información, que avanza velozmente, hay conceptos pasajeros y permanentes. Lo que garantiza su permanencia es su implementación efectiva. Creo que las ciudades innovadoras han llegado para quedarse.

 

(1) Castells, Manuel: “La ciudad de la nueva economía”, en Revista La Factoría, Junio - Septiembre del 2000 · nº 12.

(2) Geoffrey B. West et al.: “Power Laws in Urban Supply Networks, Social Systems, and Dense Pedestrian Crowds”, en Complexity Perspectives in Innovation and Social Change Methodos Series, 2009, Volumen 7, Part IV, 433-450, DOI: 10.1007/978-1-4020-9663-1_17 

(3) Fuente: http://www.sunclipse.org/?p=627

 

Twitter Susana Finquelievich: @sfinquel

Entrevista realizada por Susana Cegarra: @CegarraSusana