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Entrevista a RICARDO DE VECCHI

Iniciativa Ciudades Emergentes/Sostenibles MÉXICO

Ricardo De Vecchi trabaja como Coordinador para México y Analista de Pre Inversión de la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles. Su labor principal consiste por una parte, en encabezar las operaciones de la Iniciativa en tres ciudades mexicanas: La Paz, Baja California Sur; Xalapa, Veracruz y Campeche, Campeche; y, por otro lado, en  analizar y dar seguimiento a las actividades relacionadas con la fase de desarrollo de proyectos de pre inversión incluidos en los Planes de Acción de la Iniciativa.

Previo a estas labores, Ricardo trabajó durante tres años (2008-2011) como Asesor Senior del Banco Interamericano de Desarrollo para el Fondo Nacional de Infraestructura en México. Trabajó también del 2008 al 2012 como Corresponsal Senior para Latinoamérica para la publicación inglesa Infrastructure Journal. Previo a ello, fue Vicepresidente para Latinoamérica en la firma consultora CG/LA Infrastructure en Washington, DC, donde encabezaba la unidad de análisis a empresas y gobiernos involucrados en el desarrollo de proyectos de infraestructura en dicha región. Fue miembro del Servicio Exterior Mexicano del 1998 al 2002. Es Licenciado en Comercio Internacional por el Instituto Tecnológico de Monterrey en México y cuenta con una Maestría en Servicio Exterior por la Universidad de Georgetown y una Maestría en Estudios Diplomáticos por la Academia Diplomática Mexicana.

BACKGROUND

ANTONIO SÁNCHEZ: Estimado Sr. de Vecchi, ¿Cuál es su trabajo dentro del BID?

RICARDO DE VECCHI:Mi trabajo consiste en coordinar todas las actividades de la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES) en México. En este momento, tres ciudades de ese país han accedido a la ICES: La Paz en el estado de Baja California Sur; Xalapa en Veracruz; y San Francisco de Campeche en Campeche. Estas ciudades están en distintas etapas dentro del proceso de la metodología ICES. Así, La Paz por ejemplo cuenta ya con un Plan de Acción ICES en el cual se detallan los proyectos que esta ciudad debe desarrollar para alcanzar su sostenibilidad medioambiental, urbana y fiscal. En el caso de Xalapa y Campeche, estamos en el proceso de análisis y diagnóstico, el cual culminará con el desarrollo de su respectivo Plan de Acción. Esperamos tener ambos planes listos en octubre. Asimismo, me encargo de llevar la relación entre la ICES y el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (BANOBRAS), de México. Esta institución es la banca de desarrollo mexicana, con ellos recientemente firmamos un memorándum de entendimiento mediante el cual se integrarán cuatro ciudades mexicanas a nuestro programa. Estas ciudades están aún por definir. La implementación de la metodología ICES en esas ciudades la haremos en coordinación con el equipo de BANOBRAS, estamos muy contentos de haber logrado esta alianza, ya que con ella el gobierno mexicano demuestra su compromiso por apoyar la sostenibilidad en México.

Por otro lado, soy el encargado de dar seguimiento a los estudios de pre inversión en toda la Iniciativa. Estos estudios de pre inversión surgen a partir de las recomendaciones de los Planes de Acción ICES. Mi labor fundamental consiste en analizar qué tipo de estudios requieren las ciudades y colaboro en su diseño, desarrollo e implementación.

 

ANTONIO SÁNCHEZ: ¿En qué cosiste la metodología ICES, “Iniciativas Ciudadanas Emergentes y Sostenibles”?

RICARDO DE VECCHI: La Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES), es un programa de asistencia técnica no-reembolsable del Banco Interamericano de Desarrollo que provee apoyo directo a los gobiernos locales en el desarrollo y ejecución de sus planes de sostenibilidad.

ICES emplea un enfoque multidisciplinario para atender la problemática que afecta a las áreas urbanas en ALC. Este enfoque incluye el análisis de: (a) la sostenibilidad medioambiental y de cambio climático, (b) sostenibilidad urbana, (c) sostenibilidad fiscal y gobernanza. La ICES utiliza una serie de herramientas para: (i) identificar los principales retos que pueden encontrar en su camino hacia la sostenibilidad; (ii) evaluar y priorizar los problemas identificados en términos de su impacto climático, beneficios económicos y opinión pública, (iii) promover decisiones de inversión (intervenciones) en los sectores prioritarios que tengan una visión integral dentro de la comunidad (consultas con la sociedad civil, el sector académico y el privado). El uso de estas herramientas genera un Plan de Acción para la ciudad, el cual contiene las intervenciones priorizadas y una estrategia para su ejecución. 

Adicionalmente, el programa selecciona una de las intervenciones priorizadas, apoya al gobierno local con el financiamiento de pre inversión y apoya en la movilización de capital adicional para la implementación del proyecto. En esta fase, el programa también desarrolla un sistema de monitoreo, el cual mide el progreso alcanzado respecto a las metas propuestas en el Plan.

El pilar ambiental y de cambio climático incluye aspectos de gestión ambiental local y control de la contaminación (entre los que se encuentran  la contaminación del aire y del agua, la gestión de residuos sólidos y la prevención de desastres), así como la mitigación a los efectos producidos por el cambio climático (a través de la eficiencia energética y otras medidas). En este pilar también se analiza la reducción de la vulnerabilidad climática y define acciones pertinentes para la adaptación de las ciudades ante ésta situación. El pilar del desarrollo urbano se enfoca en temas relacionados con el diseño de la ciudad y de su crecimiento (capacidad de controlar el desarrollo a través de la planificación y control efectivo de las políticas de uso de la tierra), la desigualdad social y la distribución inequitativa de los servicios urbanos, la eficiencia de los sistemas de transporte urbano, la competitividad económica y el nivel de eficacia de los servicios de seguridad pública. Por último, el pilar de sostenibilidad fiscal se relaciona con la capacidad de los gobiernos locales para priorizar y financiar las inversiones necesarias, financiar y mantener los servicios urbanos y sociales, controlar adecuadamente sus gastos y deudas, y tomar decisiones de forma transparente.

 

ANTONIO SÁNCHEZ: ¿Cuáles son las fases de la metodología ICES?

RICARDO DE VECCHI: La implementación de la Iniciativa incluye DOS ETAPAS

Etapa 1 - Aplicación de la Metodología ICES (fases 0 a 3), Elaboración del Plan de Acción

La primera fase de la metodología ICES está compuesta por 4 etapas: la recolección de datos, análisis y diagnóstico, priorización a través de distintos filtros (medio ambiental, económico, de opinión pública, experiencia de los especialistas sectoriales), y la formulación del plan de acción donde se priorizan las actividades que se necesitan emprender para mejorar las condiciones existentes y se determinan los recursos y tiempos requeridos para completarlas.  El Banco también promueve la difusión de las lecciones aprendidas durante el proceso entre los gobiernos de las ciudades que forman parte de la Iniciativa.

El Banco en coordinación con la firma de consultoría Mckinsey desarrollo una herramienta de diagnóstico rápido basada en tres pilares. Esta herramienta involucra el análisis de 140 indicadores (un tercio por pilar), y provee en un periodo de 6 meses un diagnóstico de la situación en las ciudades. Adicionalmente, la fase diagnóstico también incluye el desarrollo de tres estudios base: (i) inventario de gases efecto invernadero; (ii) análisis de huella urbana; y (iii) estudio de vulnerabilidad medioambiental. Estos estudios son desarrollados mediante el uso de tecnologías de georeferencia. Debido a la experiencia obtenida en años anteriores, en 2013 ICES comenzó en México la aplicación de  estudios base adicionales para temas de: movilidad, eficiencia energética, seguridad ciudadana, agua y saneamiento y energía.  El diagnóstico es seguido de un proceso de priorización  que incluye una consulta con la ciudadanía, miembros de la academia y oficiales del gobierno local. Asimismo se lleva a cabo una encuesta para conocer la opinión de los ciudadanos acerca de los problemas que más afectan a su entidad. Este ejercicio lleva al desarrollo de un Plan de Acción, el cual contiene recomendaciones acerca de las intervenciones estratégicas que deberán desarrollarse en los sectores que tienen más impacto en el nivel de la calidad de vida de los habitantes de las ciudades.

Etapa 2 - Pre-Inversión y Monitoreo (fases 4 y 5), Ejecución del Plan de Acción.

Una vez elaborado y acordado el Plan de Acción entre los actores locales pertinentes y los especialistas del Banco, se inicia la fase de ejecución en la cual la ICES colabora en el diseño y desarrollo de los estudios de pre-inversión de por lo menos una intervención prioritaria recomendada en el Plan. Asimismo, se brinda a la ciudad el apoyo necesario para la movilización de financiamiento por medio de diferentes fuentes (presupuesto del sector público, inversión del sector privado a través de las APP, financiamiento de bancos comerciales, entes multilaterales, etc.) La fase de ejecución también incluye la implementación de un sistema de monitoreo a las metas alcanzadas en el que participan activamente  las instituciones no gubernamentales (ONG), el sector privado y la academia.

Adjunto un gráfico como referencia:

 

ANTONIO SÁNCHEZ: ¿Qué tipo de indicadores se utilizan para el seguimiento de las iniciativas?¿Podrías darnos algunos ejemplos?

RICARDO DE VECCHI: Para analizar la situación en cada una de las ciudades y estar así en mejor posición para recomendar proyectos que realmente beneficien e impulsen la sostenibilidad local, la Iniciativa utiliza una serie de indicadores temáticos. Hasta ahora contamos con 140 de estos indicadores, pero agregamos (o eliminamos) algunos de acuerdo a las características propias de cada ciudad. Estos indicadores están subdivididos en 23 temas, los cuales incluyen, entre otros: agua, saneamiento, gestión de residuos, calidad del aire, mitigación al cambio climático, vulnerabilidad a desastres naturales, uso del suelo, desigualdad urbana, movilidad,  conectividad, seguridad, gestión pública participativa, gestión pública moderna, transparencia, impuestos y autonomía financiera, gestión del gasto y deuda, por mencionar algunos ejemplos.

Así, entre los indicadores que utilizamos están:

  1. Porcentaje de hogares con conexión domiciliaria al sistema de alcantarillado (Área: Saneamiento)
  2. Porcentaje de la población con recolección de residuos sólidos al menos una vez por semana (Área: Residuos sólidos)
  3. Porcentaje de hogares con conexión legal a energía eléctrica (Área: Energía)
  4. Cantidad de contaminantes nocivos en el aire (Área: Calidad del aire)
  5. Existencia de planes de mitigación (área: Mitigación al cambio climático)
  6. Existencia de sistemas eficaces de alerta temprana (Área: vulnerabilidad a desastres naturales)
  7. Coeficiente de Gini (Área: Desigualdad urbana)
  8. Kms de vías dedicadas al transporte público por cada 100,000 habitantes (Área: Transporte)
  9. Existencia de un presupuesto plurianual (Área: Gestión pública moderna)
  10. Ingresos propios como porcentaje de los ingresos totales (Área: Impuestos y Autonomía Financiera)
  11. Gastos corrientes como porcentaje del total de gastos (Área Gestión del Gasto)

Como se puede observar, los indicadores nos permiten tener una “fotografía”de la situación que está ocurriendo en la ciudad. Pero el proceso de análisis ICES  no concluye ahí, una vez que recolectamos los indicadores, los comparamos contra benchmarks que tenemos previamente establecidos para cada uno de ellos. Estos benchmarks nos permiten clasificar la situación del indicador de manera más certera: si uno de los indicadores tienen niveles críticos, entrará en el benchmark rojo, si tiene niveles aceptables pero mejorables, estará en el amarillo y si tiene niveles óptimos estará en verde. Al final de este ejercicio, tenemos a cada uno de los indicadores semaforizados y ello nos permite determinar cuáles son las áreas críticas en la ciudad.

El siguiente paso en el proceso de análisis consiste en tamizar la información e los indicadores y la semaforización a través de un sistema  de 4 filtros, a saber:

  1. Filtro de opinión pública, mediante el cual hacemos una encuesta de opinión a la población en donde vemos qué áreas son para ellos las más críticas.
  2. Filtro de cambio climático, este filtro nos permite saber con mayor exactitud la situación local respecto a temas relacionados con el desarrollo urbano y las consecuencias del cambio climñatico en la ciudad, se compone de tres estudios: a) Mapa de vulnerabilidades de riesgo producido por los efectos del cambio climático; b) Inventario de gases efecto invernadero y c) Desarrolllo de la huella urbana.
  3. Filtro económico, el cual nos permite entender mejor las repercusiones económicas que tendría mejorar la situación local respecto a los indicadores marcados en amarillo y rojo.
  4. Filtro de los especialistas del Banco, los cuales opinan sobre cada uno de los temas y hacen recomendaciones de acciones a tomar. Una vez aplicados estos filtros, se pueden priorizar las áreas de acuerdo a la repercusión que tienen para la sostenibilidad local. Eventualmente el análisis, la aplicación de los filtros y la priorización dan como resultado un Plan de Acción el cual incluye recomendaciones puntuales de proyectos a llevar a cabo para mejorar la sostenibilidad local y su preminencia.

 

ANTONIO SÁNCHEZ: ¿Cuántas ciudades han participado en ICES?¿Puede contarnos ejemplos de iniciáticas llevadas a cabo?

RICARDO DE VECCHI: A la ICES han accedido hasta el momento 40 ciudades, 13 de las cuales cuentan con un  Plan de Acción y están en fase de ejecución del mismo, mientras que las ciudades restantes están en etapa de análisis y diagnóstico, priorización o diseño del Plan de Acción.

Como un ejemplo interesante de los beneficios que ha tenido la ICES en las ciudades que ya cuentan con Plan de Acicón, se puede mencionar el desarrollo de un estudio para la construcción de un Centro Integrado de Operación y Control en la ciudad de Goiania, Brasil, la idea de crear este Centro surge a partir de que el Plan de Acción ICES determinó la necesidad por un lado de mejorar la conectividad local y por el otro de incrementar la resiliencia al cambio climático y de mejorar la movilidad. Este centro, que permitirá tener un mejor control del tránsito local, la seguridad y la prevención de desastres, actualmente se encuentra ya en fase de desarrollo y se espera que pronto la ciudad pueda contar con él. En el caso, por ejemplo, de Santa Ana, en el Salvador, una de las áreas priorizadas fue la de desarrollo urbano, y se determinó que el Centro Histórico, el cual tiene un alto valor tanto para los habitantes locales como para el patrimonio cultural salvadoreño, necesitaba de procesos para: (i) mejorar su gestión; (ii) incrementar la seguridad ciudadana; (iii) aumentar la conectividad; (iv) fomentar desarrollo económico y (v) hacer más eficientes los sistemas de agua y saneamiento. Actualmente, bajo la ICES se desarrolló un Plan Maestro de gestión del Centro Histórico y se está en proceso de apoyar las demás áreas priorizadas. En el caso de La Paz, en Baja California Sur, México, se definieron tres áreas prioritarias en el Plan de Acción: Agua (la ciudad tiene 10 años de reservas de líquido); energía (la ciudad no está conectada al resto de la red nacional mexicana y produce electricidad a través de plantas de combustóleo sumamente contaminantes); y Transporte (la ciudad cuenta con una de las tasas de motorización más altas de México  y hay pocos espacios para la convivencia, la peatonabilidad y el ciclismo). Respecto a este último punto, a través de ICES y con la ayuda de BANOBRAS y donantes privados, hemos desarrollado un Plan Integral de Movilidad Urbana Sostenible, el cual abarca aspectos relativos a la movilidad motorizada y no motorizada, mejora en la gestión del transporte público, creación de espacios públicos y control de tránsito. Este Plan está por presentarse y esperamos que, cuando las autoridades locales lo implementen, mejore sobremanera la situación de la movilidad en la ciudad.

SOSTENIBILIDAD DE LAS CIUDADES EMERGENTES EN LATINOAMÉRICA

ANTONIO SÁNCHEZ: ¿Qué son las ciudades emergentes en Latinoamérica?

RICARDO DE VECCHI: Aproximadamente el 82% de la población de América Latina y el Caribe (ALC) vive en ciudades. El rápido crecimiento urbano en la región ha creado grandes oportunidades para muchas personas, pero también han surgido retos significativos para los gobiernos locales, sobretodo en términos de la provisión de servicios públicos, el aseguramiento de mejoras en los niveles de vida de vida de la población, creación de empleos, protección al medio ambiente y efectos del cambio climático.

Además de las grandes ciudades de ALC, existen aproximadamente 140 ciudades con menos de dos millones de habitantes las cuales están experimentando un rápido crecimiento económico y poblacional. Son éstas las que denominamos emergentes. Estas ciudades aún tienen la oportunidad de crecer de manera sostenible, sin embargo, para lograrlo, necesitan adoptar un enfoque integral y planeado, de manera que puedan ofrecer una buena calidad en sus servicios públicos, garantizar la seguridad, proteger el medio ambiente, usar sus recursos naturales de manera más eficiente y adaptarse de mejor manera a las consecuencias derivadas del cambio climático. Para financiar este esfuerzo a través del tiempo, estas ciudades deben desarrollar sistemas de buen gobierno y estrategias eficaces de gestión fiscal. La idea de la Iniciativa es apoyar precisamente a este tipo de ciudades, la idea es que el BID pueda jugar un rol importante en su desarrollo, de manera que las podamos apoyar a que alcancen un crecimiento equilibrado antes de que sus retos de sostenibilidad se vuelvan un factor limitante para su desarrollo. 

 

ANTONIO SÁNCHEZ: ¿Cuáles son los retos más importantes de las ciudades medias en Latinoamérica?

RICARDO DE VECCHI: Los retos de las ciudades intermedias en América Latina son vastos, y lo que nos hemos dado cuenta en ICES es que éstos generalmente son transversales, es decir, afectan a varias áreas de la sostenibilidad o son consecuencia de la interacción entre varias de ellas.

Sin embargo, de manera general podríamos hablar de dos grandes retos: por un lado están los problemas derivados de la rápida urbanización: la huella urbana de las ciudades de ALC (incluyendo las grandes urbes y las ciudades intermedias), se ha incrementado en múltiplos que van de 12 a 16 veces en los últimos treinta años. Esto en sí es un indicador impresionante.

Este crecimiento de la huella urbana, en la mayoría de los casos, ha incrementado la dispersión de nuestras ciudades, lo cual lleva aparejado retos importantes para la provisión de servicios públicos (agua, saneamiento, seguridad pública, etc); incremento de la desigualdad social, ya que se crean barrios marginales en algunas zonas; aumento en los niveles de contaminación, pues es necesario transportar a las personas desde sus hogares hasta sus trabajos y este transporte en muchas de las ocasiones se ofrece por medio de unidades viejas y contaminantes; por mencionar algunos ejemplos.

Aún más, varios estudios señalan que este proceso de crecimiento de las zonas urbanas continuará: hoy en día 82% de la población de la región vive en zonas urbanas y se espera que en el 2050, éste número alcance el 90%.

Por otro lado, vemos los retos asociados al cambio climático. Debido a que ALC está localizada entre el Océano Pacífico y el Atlántico, esta región es una de las más vulnerables a recibir el embate de huracanes, a experimentar un incremento en los niveles del mar y a padecer del aumento en las temperaturas. Esto resulta irónico porque ALC no es una región líder en la emisión de gases efecto invernadero, pero sí es una de las más afectadas por estas emisiones.

Aún y cuando son muy vulnerables, nuestras ciudades no cuentan con la infraestructura necesaria para hacerlas resilientes al cambio climático y son sumamente vulnerables a inundaciones, deslaves y otro tipo de desastres que cada año vemos con más frecuencia. Esto afecta también el lado económico, ya que las ciudades tienen que destinar recursos para los esfuerzos de reconstrucción cada determinado tiempo y esto afecta su PIB. Como ejemplo, la ciudad de Tabasco, en México, es afectada por inundaciones aproximadamente cada dos o tres años. Cada vez que sucede una inundación, el costo de reconstrucción se incrementa. Tras las inundaciones que sufrió esta ciudad en el 2007 y 2009, el costo estimado de rehabilitación para las casas dañadas alcanzaba la cifra de US$753 millones. 

Ahora bien, estos dos grandes retos son la base de otros que resultan también complejos. Por ejemplo, tomemos el reto de las finanzas públicas locales. En nuestra región, la descentralización política no se ha dado con la misma velocidad que la fiscal. En las últimas décadas, la gran mayoría de los países de  ALC han experimentado importantes cambios derivados de proceso democráticos más consolidados y de una institucionalidad cada vez más fuerte. Las ciudades de la región no han sido ajenas a este proceso. Éstas cuentan cada vez más con poderes legislativos capaces de generar leyes y ordenanzas locales; los alcaldes, una vez dejan sus puestos, llegan a ocupar posiciones altas en los gobiernos nacionales; y en muchos casos la participación de la sociedad civil en las decisiones políticas es cada vez mayor.

Sin embargo, la descentralización fiscal no ha tenido el mismo destino. Las municipalidades siguen dependiendo de las transferencias de los gobiernos nacionales; por otro lado la ineficiencia en el gasto público afecta el desarrollo de inversiones en infraestructura y existe también un débil manejo de los impuestos locales y de las cuotas de los servicios públicos. En éste último renglón, las tarifas que se cobran por los servicios de agua y saneamiento, transporte urbano y gestión de los residuos sólidos no alcanzan a cubrir el costo de su provisión, lo que pone mayor presión en las arcas locales ya que se deben subsidiar los servicios. Otro factor que vemos es del lado de los ingresos, por ejemplo, muchas ciudades no cuentan con catastro y esto les impide la cobranza del impuesto predial que es una de las pocas fuentes de ingresos propios que muchas de estas ciudades tienen, lo que aumenta su dependencia en las transferencias del gobierno central.

Estos factores, aunados a otros igualmente importantes, afectan la calificación crediticia de los municipios, lo cual a su vez merma la capacidad que éstos tienen para acceder a créditos o para estructurar proyectos de asociaciones público privadas.

El caso de la seguridad pública también es emblemático. Con el crecimiento en la huella urbana, hemos observado que en muchas ciudades se ha incrementado la violencia. Actualmente ALC es la región con la tasa más alta de homicidios a nivel mundial: 25 por cada 100,000 habitantes (la media mundial es de 7 por cada 100,000). Por otro lado, 41 de las 50 ciudades más peligrosas del mundo están en ALC. El enfrentar este problema resulta muy oneroso, en Uruguay por ejemplo, los costos en que incurre el gobierno para resolver los problemas de inseguridad equivalen al 3.1% del PIB nacional.

Finalmente es importante mencionar que, dentro de aplicación de la metodología ICES, aplicamos una encuesta de opinión pública para conocer la percepción de la ciudadanía respecto a temas relacionados con la sostenibilidad. Casi invariablemente vemos que los temas de transporte público, agua y saneamiento y la seguridad ciudadana ocupan los lugares principales para la gente. Muchos de estos problemas están interconectados: la inseguridad se exacerba con una mala provisión del transporte público y con una deficiente planeación urbana, la desigualdad se traduce en falta de acceso a agua y saneamiento para las comunidades más vulnerables, etc.

 

ANTONIO SÁNCHEZ: Acaba de celebrarse el WorldUrbanForum en Medellín, ¿Cuáles son sus soluciones de este gran encuentro?

RICARDO DE VECCHI: Gran parte de los problemas que se discutieron durante el Foro Urbano Mundial que se llevó a cabo en Medellín son similares a aquellos que observamos en ICES con las ciudades de ALC. Pero en general, podría mencionar tres conclusiones que me llevo del Foro que me parecen las más significativas: (i) la necesidad de evitar la dispersión urbana, (ii) utilizar al urbanismo como una herramienta para combatir la inequidad social, y (iii) la búsqueda de acciones que mitiguen los efectos del cambio climático.

Respecto al tema de la dispersión, las ciudades del mundo siguen expandiéndose de manera indiscriminada. Si tomamos en cuenta que al 2050 habrá 3 mil millones de personas más viviendo en zonas urbanas, es sumamente importante que actuemos todos de manera conjunta para evitar que ese crecimiento poblacional se traduzca en un caótico crecimiento de las huellas urbanas de las ciudades.

Y, desde luego que es posible lograr que el crecimiento urbano se dé de manera eficiente y responsable tanto con la sociedad como con el medio ambiente. Recuerdo en este aspecto los ejemplos de Copenhague con GehlArchitects (que se presentaron con David Sim para exponer el concepto de Ciudades para la Gente), o el de Vancouver con Toderian (que tuvo una excelente participación en el Foro junto con Richard Florida), pero tenemos en Latinoamérica igualmente ejemplos exitosos con Peñaloza y Mokus en Bogotá, o el de Lerner en Curitiba. Todos ellos buscaron soluciones locales, a partir de una observación de las experiencias internacionales, para encontrar soluciones a los problemas más importantes de las ciudades en las que trabajaron, pero lo hicieron siempre tomando en cuenta las capacidades y ventajas que tenían cerca. Me parece que el éxito en la búsqueda de formas que permitan el crecimiento urbano está precisamente en encontrar el balance entre lo que ha ocurrido en ciudades exitosas y las ventajas y capacidades locales. 

Por otro lado está el tema de la inequidad social. El crecimiento de las ciudades ha reflejado y en muchos casos propiciado la brecha entre ricos y pobres. En este sentido, en el Foro se discutieron mecanismos que favorezcan la inclusión de toda la sociedad en la formulación planes de desarrollo urbanos, la elaboración de políticas públicas locales y el establecimiento de normas y regulaciones que no privilegien únicamente a un sector de la población. Es solamente mediante la participación de todos los sectores de la sociedad que lograremos promover la igualdad en el acceso a servicios, la cual trae con ella un incremento en los niveles de vida de la población en general. La labor, por ejemplo, de Alejandro Aravena en el tema de desarrollo de vivienda social en Chile, es representativa de cómo podemos eliminar las desigualdades y dignificar las viviendas de los sectores menos favorecidos, fomentando así la equidad social.

Finalmente está el tema del cambio climático. Este, me parece, tiene dos vertientes: una es el impulso al establecimiento de ciudades que sean más responsables con el medio ambiente y, por el otro, está el tema de hacer que las ciudades puedan estar en mejores condiciones para enfrentar los efectos del cambio climático (lo que en inglés llaman resiliency y en castellano se ha adoptado el término resiliencia). 

Al igual que vemos el problema de una falta de concientización en la dispersión de las ciudades, existe el mismo problema en cuanto a la falta de una cultura de responsabilidad medioambiental. Desde luego que ambos problemas van ligados: el crecimiento urbano afecta el entorno mediato de las ciudades. En el Foro se llevaron a cabo diversas intervenciones de grupos que llamaban a ser más responsables con el medio ambiente. Se habló, por ejemplo, de cómo el crecimiento urbano ha afectado especies de fauna endémicas, creando barreras que impiden migraciones de animales, acabando con flora local, contaminando ríos y otros cuerpos de agua. Este es un tema que ya no debería estar a discusión, algo debemos hacer pronto para evitar dañar más el medio ambiente que rodea a las zonas urbanas. Las autoridades de las ciudades no solamente deben implementar medidas más severas a aquellos que dañen el ecosistema, sino que también deben crear los medios para hacer que el cumplimiento de esas medidas sea eficaz, y eso solamente se dará mediante la adopción de medidas de transparencia y la participación de toda la sociedad civil.

Por otro lado, en el tema de la resiliencia, se debe propugnar el establecimiento de infraestructura que permita que las ciudades puedan enfrentar de mejor manera los embates del cambio climático y los desastres naturales. Esto debe ir aunado a una mejora en los procesos de gestión de desastres y en la prevención de los mismos. La Cd. de México es un ejemplo claro de este tema, tras recibir el embate de un gran terremoto en 1985, se adoptaron medidas para regular y verificar la construcción de edificios, de manera que fueran más resistentes a los terremotos, se implementaron políticas para la evacuación de edificios (con sus respectivos simulacros anuales), y se estableció un sistema de alarma temprana que le permite a los habitantes de la ciudad comenzar las evacuaciones de instalaciones uno o dos minutos antes de que el terremoto empiece. En el Foro se habló de medidas similares, y yo creo que este tema debe ocupar cada vez más un nivel preponderante en las sociedades urbanas.

Entrevista realizada por Antonio Sánchez Zaplana (@aszapla)