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Entrevista a Alicia Asín

Co-fundadora y CEO de Libelium

Conferenciante internacional Smart City/Redes Sensores

Alicia Asín formará parte los próximos 25 y 26 de septiembre de 2013 del cartel de ponentes del XIV Encuentro Iberoamericano de Ciudades Digitales.

Ingeniera Informática de formación (Centro Politécnico de Zaragoza), con estudios en la Judge Business School de Cambridge y ESADE, Alicia es Co-Fundadora y CEO de Libelium. Tiene experiencia en investigación en seguridad informática y el consumo de energía en los procesadores de alto rendimiento. En 2007 ganó el Premio al mejor artículo en el Taller de Arquitectura de Computadores de Educación (San Diego, California). Ha participado además como conferenciante en temas de Smart Cities y redes de sensores en grandes eventos a nivel internacional.

Desde el portal i-ambiente agradecemos a la señora Asín (@aliciaasin) que haya aceptado nuestra invitación a ser entrevistada, con motivo de la próxima celebración del encuentro @DigitalQuito.

 

ENCUENTRO IBEROAMERICANO CIUDADES DIGITALES

P: ¿Con qué ponente le parece más interesante compartir cartel? ¿Qué cree que aportará de especial al conjunto de la información que se compartirá durante esos días en Quito?

R: Voy con los ojos muy abiertos a aprender de todos ellos. Va a ser mi primer viaje a Iberoamérica y estoy deseando poder conocer de primera mano las soluciones que allí se están desplegando. Por mi parte, conozco más los proyectos desplegados en Europa y EEUU, por lo que espero que entre todos podamos adquirir una visión más global de cómo se abordan las Smart Cities en diferentes áreas geográficas.

 

PRESENTE SMART CITIES

P: Hay infinidad de definiciones para el concepto Smart City, ¿cuál es la suya?

R: Una ciudad que integra en una única red todos los sistemas de información de la misma con el fin de optimizar sus procesos y dotar de total transparencia la toma de decisiones.

 

P: ¿Cuáles son los ejes fundamentales de las Smart Cities, aplicables a todas las ciudades, con independencia del modelo individual que después desarrolle cada una de ellas?

R: Básicamente siempre se buscan 3 cosas: el ahorro de costes, la reducción de la contaminación y la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos.  Estos tres elementos están presentes en todos los case studies que se aplican en ciudades: smart parking, mejora de la recogida de basuras, smart lighting...

 

P: Para que tengan éxito, ¿cree que han de basarse más en criterios económicos o, por el contrario, en criterios sociales?

R: Las ciudades no pueden compararse con empresas y regirse únicamente por criterios económicos, pero es imprescindible que haya una viabilidad a largo plazo de las soluciones implantadas. Por ejemplo, no sirve de nada recibir una subvención o financiación para plagar una ciudad de sensores si no hay fondos para mantenerlos en el largo plazo o un modelo de generación de ingresos asociado. Los ciudadanos cada vez se interesan más y son más críticos con cómo se gasta el dinero público.

 

P: ¿Cuál son para usted los retos principales de las Smart Cities?

R: Encontrar financiación para poder abordar la creación de la infraestructura técnica necesaria, alinear a todos los integrantes de los ayuntamientos y sobre todo encontrar el modelo de negocio que encaje con empresas y administración pública.

 

P: Cuando se habla de Smart Cities, se suele utilizar el concepto “generar valor añadido”, ¿cómo entiende esta idea?

R: Si comenzamos a obtener información de todos los procesos que se realizan en las ciudades: iluminación de farolas, recogida de basuras, riego de parques, gestión de tráfico, etc. podemos empezar a tomar mejores decisiones acerca de la gestión de las mismas. Por ejemplo, si medimos los niveles de ruido y CO2 en el centro de la ciudad y estos son muy elevados, se pueden implantar medidas como los peajes de congestión y lo más importante, demostrarles a los ciudadanos con el tiempo si la decisión ha sido acertada o no. Básicamente hablamos de generar ahorro o nuevos ingresos, lo que siempre equivale a un incremento de los recursos libres del presupuesto de la municipalidad para otros temas.

 

P: ¿Cree que la idea de Smart City es más adecuada en relación a economías emergentes, o bien para economías desarrolladas?

R: Es un concepto tan amplio que desde luego puede ser global. Hay multitud de aproximaciones y estas se pueden dar tanto en economías emergentes como en desarrolladas.

 

P: ¿Hay diferencias entre el desarrollo de Smart Cities en Europa y en América Latina?

R: No conozco a fondo el desarrollo en América Latina, pero en Europa está fuertemente marcado por los fondos europeos. La mayoría de los proyectos vienen subvencionados desde la Comisión Europea, lo que permite que Europa tenga recursos para poder experimentar a nivel técnico en pequeños pilotos, algo muy necesario antes de embarcarse en proyectos mayores. En estos momentos no tenemos ninguna ciudad de referencia que pueda decirse ha estado funcionando durante 10 años con miles de sensores y haya demostrado empíricamente todos los beneficios de las Smart Cities. Tenemos que ser conscientes de que estamos en una fase de experimentación, para saber los límites de la tecnología, para saber los problemas políticos que se generan, para saber qué acogida dan los ciudadanos a todo esto.

 

P: ¿Cuál es la situación de las Smart Cities en su país?

R: Al estar dentro de Europa, España es otro de los países beneficiados por proyectos europeos, lo cual está promoviendo un montón de iniciativas entre las que destacan: Zaragoza, Málaga, Barcelona, Santander... En esta última están abordando el tema desde una aproximación horizontal y multi-servicios con sensores de parking, ruido, contaminación atmosférica, humedad de la tierra, etc. Así mismo, esto está arrastrando la creación de un montón de Startups alrededor de las Smart Cities, y espero que sea un dinamizador de la economía.

 

P: ¿Es una barrera el hecho de que la implantación de sistemas de datos y servicios supongan un coste elevado? A su juicio, ¿es la actual situación económica el principal impedimento para un mayor desarrollo de las Smart Cities?

R: Sin duda lo es y creo que se está frenando el poder hacer más pilotos para obtener datos reales sobre cómo calcular el ROI de las inversiones. No obstante, la verdadera barrera está en el modelo de negocio porque hay grandes empresas con capacidad financiera que podrían acometer las inversiones de infraestructuras si pudieran tener una mayor certeza de cómo rentabilizarlas. En el caso concreto de las redes de sensores, que son una parte crucial en las ciudades inteligentes, yo veo muchas posibilidades para los dueños de estas infraestructuras, simplemente considerándolas como las redes de telefonía actuales. En el futuro veremos muchas empresas que se creen sólo para explotar los datos que generen las ciudades.

 

P: Además de éste, ¿hay otros obstáculos al desarrollo de las Smart Cities?

R: Creo que también falta coordinación dentro de las administraciones. Cuando se habla de proyectos “horizontales” no sólo hablamos de poner sensores para todo tipo de servicios, sino de involucrar a sus responsables dentro del ayuntamiento para que aporten sus ideas.

 

P: Si nos situamos en el entorno medioambiental, ¿qué servicios de los que ofrece una Smart City contribuyen a la preservación del Medio Ambiente?

R: Pensemos en la gestión de parking. En una ciudad como Barcelona, cada conductor pasa una media de 20 minutos al día buscando aparcamiento, esto multiplicado por 1 millón de conductores al día hace un total de 2.400 toneladas de CO2 al año. Si se dispone de un sistema de detección de plazas libres, estas cifras pueden reducirse dramáticamente, pero no sólo eso, se pueden implementar sistemas de pago por estacionamiento dinámicos, para fomentar el uso de transporte público e impedir la congestión en horas punta. También podemos aprovechar más los recursos naturales. El uso de sensores de humedad de tierra, conectados a los sistemas de riego puede hacer que se reduzca la cantidad de agua empleada en parques y jardines. En España, los sistemas de riego se programan para que sean automáticos cada día, pero no varían con las condiciones climáticas, por lo que es una postal habitual y poco sostenible ver los aspersores funcionando en días de lluvia.

 

P: ¿Dónde se encuentra el límite de la privacidad de los ciudadanos en el desarrollo de las Smart Cities? ¿Está justificada una cierta sensación de “Gran Hermano” en quienes desconocen cómo funcionan en la práctica las Smart Cities?

R: El hecho de poner sensores de humedad, temperatura, ruido, luminosidad... No afectan en nada a la privacidad de los ciudadanos. En el caso de aplicaciones que escanean las direcciones MAC de los móviles, tampoco, puesto que estos números de identificación nunca van asociados a los datos personales de sus dueños. En este tipo de aplicaciones se busca saber cuánta gente hay en un sitio pero no quién. Muchos estarán pensando en que en algunos casos se utilizan cámaras de vídeo para detectar congestiones e incluso por seguridad, pero seamos justos, ciudades como Londres ya estaban inundadas de cámaras mucho antes de que se empezase a hablar de Smart Cities. Me gusta hacer un apunte en esto, y es que no deja de sorprenderme cómo una sociedad que cada vez publica más datos de su vida en las redes sociales aparenta estar más preocupada por la privacidad.

 

FUTURO SMART CITIES

P: En un momento en el que la mayoría de personas del planeta vive en ciudades, se puede decir que la Sostenibilidad se convierte en una necesidad o en una obligación de todos. ¿Qué cambios cree que habrá a corto plazo en referencia a las Smart Cities?

R: La congestión de tráfico es uno de los principales problemas en muchas ciudades, creo que será el escenario desde el que parta el resto de soluciones.

 

P: Si pensamos en un ideal de Smart City como ciudad que garantice un desarrollo sostenible, una mayor eficiencia de los recursos disponibles, y un incremento de la calidad de vida del ciudadano y de su participación, ¿hay alguna ciudad en el mundo que se aproxime ese objetivo?

R: Todavía no.

 

P: En el futuro, todas las ciudades serán “smart”, lo que implica un cambio de modelo económico y de convivencia. ¿Cuáles son las líneas generales de cambio?

R: Aparte de lo ya mencionado, creo que se incrementará muchísimo la participación ciudadana. Los ciudadanos podrán alimentar el sistema de información de la ciudad, bien sea informando de un accidente, una tubería rota e incluso participando más activamente en la toma de decisiones de la ciudad.

 

P: Hay corrientes de opinión que apoyan la idea de que el concepto de Smart City es una moda pasajera, ¿qué le diría a quienes defienden esta idea?

R: Creo que es innegable. Las cifras hablan por sí solas; en 2007 por primera vez en la historia hubo el mismo número de personas viviendo en ciudades que en zonas rurales y en 2020 se prevé que el porcentaje suba al 70%. Al mismo tiempo, la población mundial crece a un ritmo imparable. Si vamos a ser muchos más, no queda otro remedio que aprovechar mucho mejor los recursos que tenemos y esa es la clave en las Smart Cities.

Entrevista realizada por Susana Cegarra: @CegarraSusana