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Entrevista a ALEJANDRO PRINCE

Ponente XIV Encuentro Ciudades Digitales (Quito)

Vicepresidente de la Fundación Gestión y Desarrollo (Argentina)

El Profesor Alejandro Prince formará parte del nutrido grupo de ponentes que participarán en el XIV Encuentro Iberoamericano de Ciudades Digitales, los próximos 25 y 26 de septiembre de 2013.

Director de Prince Consulting, Alejandro Prince es también Vicepresidente de la Fundación Gestión y Desarrollo.  

Es Doctor en Ciencia Política de la UB y Doctor en Economía del ESEADE. Tiene además una amplia experiencia como profesor de grado y posgrado (Univ. de Buenos Aires, Univ. Tecnológica Nacional, Univ. De San Andrés, entre otras). Desde el 2000, ha diseñado y dirigido varios Diplomados en Gobierno Electrónico, Gobierno Abierto y Ciudades Digitales junto a reconocidas Universidades como el Inst. Tecnológico de Monterrey y otras. Es conferenciante internacional y  autor de numerosos libros y artículos sobre la Sociedad del Conocimiento. Forma parte, además, del Grupo de trabajo de la Agenda Digital Argentina y del Consejo de Expertos en Políticas Públicas (JGM).

El portal i-ambiente agradece al señor Prince (@alxprince) que haya aceptado la invitación a ser entrevistado, con motivo de la celebración del Evento de Ciudades Digitales que tendrá lugar próximamente en Quito (Ecuador).

 

ENCUENTRO IBEROAMERICANO CIUDADES DIGITALES

Pregunta: ¿Qué objetivos fundamentales persigue la celebración año tras año de este evento de Ciudades Digitales?

Respuesta: Estos ya 14 Encuentros sobre Ciudades Digitales organizados por AHCIET se vienen realizando desde 1998, año en que se realizó el primero de estos eventos, en la ciudad de La Toja, en Galicia (España). He tenido el placer de participar de los de Mendoza 2007 (Argentina), Veracruz 2009 (Méjico) y Bilbao 2011 (España) y mi socio participó del realizado en Buenos Aires el año pasado. 

Más allá de los objetivos claramente planteados por los organizadores, desde mi perspectiva lo relevante es el “encuentro”. Esos días de presentaciones y reuniones no sólo favorecen el armado de redes en el mundo real, sino que permiten compartir vivencias y experiencias en ambientes y ciudades por demás agradables. A cierta distancia de lo comercial y de la misma tecnología, así como de lo político ideológico tanto como de lo estrictamente académico, el clima de estos Encuentros guarda un perfecto equilibrio entre esas dimensiones.

 

P: En el transcurso del evento se presentarán 70 proyectos de innovación digital, que posteriormente se aplicarán en 12 empresas metropolitanas de servicios municipales. ¿Qué supondrá para la ciudad de Quito esta implementación?

R: Sin duda, la posibilidad de implementar tantos proyectos en tantas áreas convertirá a Quito en un verdadero Living Lab de experimentación en estos temas. Esa bella ciudad tendrá a partir de este hecho, un gran  grupo internacional y local de expertos de diversas disciplinas observando y aportando a esta aventura de innovación. 

 

PRESENTE SMART CITIES

P: ¿Cuál es su definición personal de lo que es una Smart City?

R: Para explicar mejor mi enfoque sobre estos temas, y si me permiten, partamos de mi definición (actual y provisoria) de sociedad del conocimiento:

“Estadio social caracterizado por el fuerte impacto de la tecnología y la colaboración colectiva en red en a) el aumento de las capacidades físicas, cognitivas y sensoriales de los individuos y b) la aceleración de la innovación”

Algunas de las principales características de esta sociedad que algunos definen como la aurora de un nuevo hiper-humanismo son:

  • Acceso descentralizado (split) y  democratizado (spread) a los flujos de información y comunicación.
  • Gran velocidad de difusión, de adopción y de aprendizaje o apropiación (speed) de las nuevas tecnologías, sus dispositivos, herramientas y aplicaciones.
  • Incremento de la interacción vertical y horizontal (share, social) entre individuos y organizaciones e incluso con cosas y máquinas (internet de las cosas, m2m, etc).
  • Capacidad ampliada de formación de grupos y comunidades (small world).
  • Convergencia (shift) de los contenidos, la informática y las telecomunicaciones y en breve de otras industrias y servicios como la seguridad, la salud, etc.
  • Movilidad y personalización creciente de los individuos y de las tareas (single).

En definitiva, una sociedad que viene de siglos de estar organizada de forma vertical, descendente, jerárquica, planificada, monolítica y centralizada, hacia formas más horizontales, ascendentes, hiperárquicas, emergentes, diversas,  descentralizadas, compleja y participativa. Un cambio profundo…

En este marco, es más simple ya entender que se quiere decir por ciudad en red, digital o inteligente.

Como decía en un paper hace un par de años, las complejas relaciones entre ciudad y tecnología se remontan a los comienzos de la historia urbana, pero las TIC le han dado un nuevo impulso a las reflexiones sobre este tema. El análisis de las Ciudades Digitales ha ocupado en los últimos años un lugar importante en la academia, aunque eso no significa que exista un corpus conceptual y teórico que nos ayude a comprender mejor el tema. Las actuales coyunturas mundiales exigen una renovación en los estudios y prácticas sobre la interfase entre redes electrónicas y ciudades. Surgen nuevos conceptos, nuevas nociones y las ciudades comienzan a ser vistas como medios innovadores, tanto para sus ciudadanos como en relación a las regiones circundantes y a sus países de pertenencia. Estas ciudades como medios innovadores significan desarrollo, progreso e integración a la Sociedad del Conocimiento Así lo planteamos hace un tiempo en varios papers junto a Susana Finquelievich y Lucas Jolías.

Es por ello que debemos repensar el rol de las ciudades digitales como soporte del desarrollo de la ciudadanía y, asimismo, del desarrollo socioeconómico. Es necesario reflexionar sobre las ciudades digitales como un modo alternativo para alentar, construir y sostener ámbitos urbanos innovadores, desde un enfoque de desarrollo social, económico y tecnológico.

Asimismo es preciso analizar las condiciones necesarias para la construcción de los sistemas locales de desarrollo ligados a las ciudades digitales, y en los que éstas actúen como soportes virtuales de dicho avance. La ciudad digital debe alinearse con los paradigmas de la Sociedad del Conocimiento: la convergencia de cada cosa, persona u organización, de cada parte de la sociedad, con las características que describen y guían los cambios en este pasaje de la era industrial a la era digital. Los principales rasgos que caracterizan la modernidad no son sólo que la nueva era es planetaria o global, o que se genera y se comparte cada vez más información, sino que con las herramientas TIC, se facilita al mismo tiempo la creación y transmisión de conocimiento, y que este es utilizado en una apropiación inteligente hacia un desarrollo humano más integral, tanto en lo individual como en lo colectivo.

También puede pensarse, simplemente, que una ciudad inteligente es aquella que desarrolla su máximo potencial en relación a objetivos compartidos y colaborativamente construidos, a partir de sus capacidades y recursos y… con una buena gestión de gobierno!

 

P: ¿Cuáles son los ejes fundamentales de las Smart Cities, aplicables a todas las ciudades, con independencia del modelo individual que después desarrolle cada una de ellas?

R: La definición de ciudad digital dada por la Comisión Técnica del Libro Blanco de Ciudades Digitales de Iberoamérica (2002) es: “Entorno de ámbito local en el que exista una considerable implantación de la sociedad de la información, tanto en el conjunto de los ciudadanos en su ámbito residencial, de trabajo o en la utilización de los servicios públicos, como de las empresas e instituciones; en temas tales como teleadministración, comercio/negocio electrónico, teletrabajo, teleformación, telemedicina, gestión de servicios de uso público, aplicaciones para colectivos con requerimientos especiales, aplicaciones sobre cultura, turismo y ocio, aplicaciones de tipo residencial y móvil, producción de contenidos, etc. Todo ello basado en redes de alta velocidad y a partir de que una considerable parte de la población esté formada en aplicaciones telemáticas y, en particular,  en el uso de Internet.”

Cada ciudad digital debe fijarse sus propios objetivos (los que a su vez definen su arquitectura), que dependerán de los intereses de la organización que lidera e implementa el proyecto. Pero en general los objetivos perseguidos para la implementación de ciudades digitales son:

  • Promocionar el acceso de los ciudadanos a numerosas fuentes de información en la ciudad, el país y el mundo, con comunicación interactiva
  • Utilizar la red electrónica para desarrollar diversas acciones y prácticas: informarse, comprar, vender, pagar, hacer transferencias, realizar reservas, realizar trámites, etc.
  • Mejorar la organización interna y la competitividad externa de las empresas.
  • Crear y mantener comunidades virtuales locales, eventualmente en red con otras comunidades virtuales nacionales o globales.
  • Desarrollar servicios avanzados de telecomunicaciones.
  • Producir contenidos de interés local y regional.
  • Últimamente se han agregado objetivos englobados bajo la idea de Gobierno Abierto, y ellos son el fomento de la colaboración, el incremento de la participación y control ciudadanos, y la transparencia de la cosa pública.
  • Tener a la información y el conocimiento como insumos y factor de producción esenciales y a la innovación como el emergente principal.

Algunos piensan que una ciudad digital es sólo el e-gobierno implementado a nivel municipal. El concepto de ciudad digital es mucho más amplio, incluyendo como uno de sus elementos al e-gobierno en ese nivel administrativo. Pero incluyendo asimismo a todos los actores sociales y dimensiones.  Uno de los roles prioritarios de las ciudades digitales debería ser el de conector entre diferentes actores, sectores, mundos: relacionar el mundo presencial con el virtual,  el medio local con los medios nacional, regional y global, las redes ciudadanas con el gobierno en sus diversos niveles, con el mundo educativo-académico, y con el sector privado.

Internet hoy es o puede ser el tejido conectivo, colectivo y cognitivo de una comunidad en un espacio dado. Coincido totalmente con Carlos Moreno y Pablo Sánchez Chillón, y con Manuel Castells, no hay un espacio y un ciberespacio, sino un nuevo y único espacio híbrido, mutante. Las TIC permiten que los flujos de información y comunicación entre los diversos actores sean un continuo en tiempo real, es decir con mínima latencia y reduciendo los saltos y espacios del mundo físico y discreto. La ciudad inteligente así planteada es una comunidad integrada, en un espacio dado que aumenta sus capacidades de autoorganización, de ser evolutiva, adaptativa, de aprender de modo resiliente de su entorno y de sus propios problemas, casi como en el concepto de “antifrágil” del polémico Nassim Nicholas Taleb en su reciente libro del mismo nombre,

 

P: ¿El concepto Smart City es más adecuado en relación a economías emergentes, o bien para economías desarrolladas? ¿Hay diferencias entre el desarrollo de Smart Cities en Europa y en América Latina?

R: El concepto innovación para el desarrollo, referido a ciudades y regiones en la Sociedad del Conocimiento, es una de las preocupaciones prioritarias de los países desarrollados, y también en un número creciente de países en desarrollo. Dado que en las últimas décadas la ciencia y la tecnología (CyT) se ha vuelto, más que nunca, el motor de aceleración del desarrollo y de las transformaciones económicas, la necesidad de promover la innovación, como ingrediente fundamental para alimentar a dicho motor, es para muchos una prioridad política central. Las ciudades se han convertido en actores clave en el nuevo espacio industrial, caracterizado por el emplazamiento de los nuevos sectores industriales y por la utilización de nuevas tecnologías (fundamentalmente informática, telecomunicaciones y sus derivados) en todos los sectores.

Sin embargo, los requisitos necesarios para producir y alentar una capacidad para la innovación, así como los factores de los cuales puede emerger una cultura innovadora, aún permanecen borrosos. Gran parte de las inversiones en infraestructura para la innovación se ha focalizado en universidades, centros de investigación, incubadoras de empresas e infraestructuras de tecnología, generalmente allá donde existe suficiente densidad de población, personal calificado, y calidad de experiencia en los sistemas existentes como para justificar estas inversiones. Por estas razones, los “medios innovadores” –clusters empresarios, parques de ciencia y tecnología, tecnopolos, etc.- se instalan generalmente en las áreas metropolitanas, o en sus cercanías. Esta tendencia puede resultar en una agravación mayor de los desequilibrios regionales, en perjuicio de las ciudades medianas y pequeñas y de las zonas de menor densidad poblacional, a menos que se contrabalancee con estrategias de desarrollo de la innovación basada en el conocimiento en áreas no metropolitanas.

Por otro lado, el modelo de innovación, si bien está ligado a los proyectos nacionales, no es necesariamente un modelo originado por el Estado central, “desde arriba hacia abajo”, sino que puede ser considerado como basado en las comunidades locales, en su red de actores sociales, o como un medio de innovación construido desde abajo hacia arriba. Este último, el “sistema local de desarrollo”, integra a las instituciones formales e informales basadas en la confianza recíproca y en la complementariedad de funciones.

Las ciudades innovadoras concentrarían las interacciones de capitales de riesgo, acciones estatales tendientes a convertirse en ciudades claves de la nueva economía, y creación de conocimiento de alta calidad en establecimientos universitarios y centros de excelencia de investigación y educación, además de nuevas formaciones sociales que usan TIC como soporte y espacio de organización de una ciudadanía innovadora. El papel de las ciudades en la Sociedad de la Información es ser medios productores de innovación y de riqueza, capaces de integrar la tecnología, la sociedad y la calidad de vida en un sistema interactivo, que produzca un círculo virtuoso de mejora, no sólo de la economía y de la tecnología, sino de la sociedad y de la cultura. Las ciudades que lo logren, ocuparían un lugar central en la nueva sociedad. Las que no puedan desarrollar medios sociales, económicos y tecnológicos innovadores, permanecerían en los márgenes.

Debemos preguntarnos asimismo si estas ideas de ciudad digital o inteligente, nacidas en países industrializados pueden ser implantadas sin ser repensadas en nuestra región. Si vemos la lista de las ciudades mas “vivibles” del mundo, lo que debería ser sin duda el objetivo final de una ciudad o comunidad inteligente, encontramos a casi todas en el mudo anglosajón, varias en Canadá y Australia y un par en Europa. ¿Es la calidad institucional, la libertad y un cierto grado de desarrollo económico un pre-requisito ineludible? Si no tenemos sociedades abiertas, o gobiernos transparentes, o comunidades participativas, ¿podrá la aplicación de las TIC ser un factor que nos lleve en ese camino? Cuántas son las ciudades de la región que podrían aplicar si las condiciones que dan paso a una ciudad inteligente son una cierta densidad  dinámica, no sólo de gente sino de ideas, conocimiento y capital?

Algo es seguro, por un lado, no podemos darnos el lujo de no analizar la idea de tener ciudades y comunidades inteligentes. Por el otro, no podemos tener pensamiento mágico.

En todo caso las barreras regionales para que el concepto de de ciudades inteligentes prospere y de resultados serán principalmente la voluntad política, la capacidad de gestión y la cultura política de nuestros dirigentes, así como la calidad de nuestras instituciones político sociales y una demanda creciente de accountability y eficiencia por parte de la ciudadanía. Me reitero al decir que lo de ciudad inteligente tiene en lo digital sólo un condimento necesario, casi imprescindible, pero no suficiente, ni mágico!  Tal vez el signo mayor de inteligencia sea el de poder discernir, aprender y adaptarnos de modo evolutivo. La pregunta entonces es ¿pueden aprender las ciudades latinoamericanas? ¿Todas? ¿Cuáles? Tengo esperanza, pero no todas las respuestas.

La región parece pendular, depende el país o el gobierno, entre una visión de que las respuestas están en la economía, de que la gente se mueve en y por la esfera de lo económico. Otros gobiernos o países sostienen que la politización, la esfera política dará las respuestas a nuestros problemas y de que la gente necesita participar más en una dimensión política. Pero participar, para una gran mayoría creciente entre la que me encuentro, no implica “militar” desde lo político o partidario, sino participar desde lo cívico, en una tercera esfera, ciudadana, social, para exigir, cuando necesario, que el marco de lo político y de lo económico y sus dirigentes o nuestros representantes, cumplan al menos sus promesas más básicas. En cierta medida cuando pienso esto me dan vuelta las palabras de Benjamín Constant en “De la libertad de los antiguos comparada con las de los modernos…”. Lo político, y lo económico agrego yo, sólo como garantía o plataforma para la realización personal y colectiva en libertad y bajo la sombrilla del estado de derecho. Nada más. Nada menos!

 

P: ¿Cuál es la situación de las Smart Cities su país (Argentina)?

R: Queda claro que en Argentina lo que existe hoy son algunas ciudades “en camino de ser digitales”. Sólo Buenos Aires, Rosario, Tigre, Junín y pocas otras podrían destacarse por sus variadas aplicaciones e implementaciones. Sin pretender ser exhaustivos, asimismo podemos nombrar a Rivadavia, Bahía Blanca, Mar del Plata, Rafaela, Mercedes, Marcos Paz y algunas otras como aquellas en las que sus autoridades han manifestado claramente su vocación o voluntad política de avanzar en la “construcción” de ciudades digitales, y esta voluntad es acompañada por varias aplicaciones inteligentes de las TIC al gobierno y administración de sus distritos o por sus planes de inclusión digital, o por otras innovaciones.

Lamentablemente en el nivel nacional no hay una política efectiva de desarrollo de ciudades digitales en Argentina, tampoco en las principales provincias, y no parece que sea muy distinto el panorama en el resto de la región.

Es importante plantear en qué momento o etapa del desarrollo evolutivo de las ciudades nos encontramos en la región. Los principales trabajos sobre Gobierno Digital y Ciudades Digitales suelen hablar de tres (y hasta de cuatro etapas) en el ciclo de implementación de las TIC.

El modelo de tres etapas muestra un ciclo de vida que comienza con la etapa de Experimentación, continuando con la de Integración y finalizando con la tercera etapa, llamada Reinvención. En la primera etapa, surgen casi de modo espontáneo esfuerzos aislados, no coordinados, de tipo voluntarista. Se trata de aplicaciones simples, difusoras o promotoras de la tecnología, algunas veces útiles, pero generalmente limitadas a información plana, sin transacciones. En algunos casos, es en esta etapa donde se inicia la digitalización de algunas aplicaciones críticas o prioritarias, por ejemplo, la recaudación. Es una fase caracterizada por fallas y retrocesos, pero fundamentalmente por lo que yo llamo el “factor heroico”, es decir, el peso de los  “campeones”. Se trata de funcionarios o directivos de rango medio o alto, que tienen una actitud pionera y preactiva para el desarrollo de las aplicaciones con soporte en las nuevas TIC. El concepto es asimilable al de “intrapreneur”. Es claro que el peso o poder y la duración de los mandatos de estos líderes marca el éxito o alcance de los desarrollos iniciados por ellos. Este estadio inicial no es claramente ni institucional ni estructural, sino casi personal.

En la segunda etapa, de Integración, los esfuerzos aislados y sobrevivientes de la fase anterior, comienzan a integrarse a otras áreas, horizontal o verticalmente, y dentro de la misma organización. Comienza una paulatina centralización, coordinación, estandarización e institucionalización. Se redactan algunas políticas, planes y programas al respecto. Se designan responsables específicos. En cuanto a las aplicaciones, comienza la bidireccionalidad y la transaccionalidad.

La fase de la Reinvención, tercera y última, es recién la del cumplimiento de las promesas atribuidas a las TIC. En esta etapa se redefinen los “qué” de la organización y su efectividad, ya no solamente los “cómo” y la eficiencia. Es la suma, o el resultado de múltiples reingenierías de base tecnológica; es el emergente no sólo de la interrelación de la tecnología y el capital humano, sino la gestión integral del conocimiento. Se puede asumir que el conjunto de las ciudades argentinas, se encuentra atravesando lentamente la primera etapa, con algunas pocas excepciones que podrían situarse en la segunda etapa (Buenos Aires y Rosario).

Otra forma de analizar el momento de las ciudades inteligentes, más ligada al ciclo de adopción de las tecnologías, es también segmentada en tres fases, la Extensiva, la Intensiva y la Estratégica, que aunque parecen   correlacionar con la tipología anterior son distintas. La fase extensiva se corresponde con el momento en que las organizaciones comienzan a adoptar las TIC, es la cobertura o cantidad de organizaciones que adoptan al menos “algo” de lo que se analiza, en este caso las implementaciones TIC. En la fase intensiva, en cada una de esas organizaciones adoptantes, las TIC, de modo casi viral, contagioso,  perfunden a otras áreas o niveles de la estructura. En la fase final, Estratégica, las curvas de aprendizaje y de experiencia desarrolladas sobre todo en la etapa intensiva hacen que la organización pueda redefinir sus métodos y procesos, administrativos o productivos, de modos más eficientes y colaborativos, se trata claramente de un nuevo nivel de Gestión del Conocimiento. Bajo esta otra tipología, también podemos afirmar que en nuestro país son poco más de una docena las ciudades que encaran con diversos grados de avance la etapa dos o Intensiva.

 

P: Partiendo de que la implantación de datos y servicios tiene un coste elevado, ¿es éste el principal obstáculo de las Smart Cities o hay más?

R: Prefiero plantearlo de otro modo, destacando los principios o elementos que promueven o facilitan su desarrollo, no sin aclarar que el costo no es lo más relevante. Los principios para poder pensar e implementar una ciudad inteligente son:

  • Voluntad política del más alto nivel de gobierno
  • Campeones de rango en el gobierno, funcionarios medios convencidos y proactivos
  • Una Agencia coordinadora, flexible, inteligente y abierta, idealmente por fuera de las área preexistentes, y en dependencia de la máxima autoridad.
  • Un plan inclusivo, interdisciplinario, de largo plazo, integrador de la TIC y a partir de un diagnóstico serio. 
  • Presupuesto y financiación
  • Equipamiento e infraestructura en la A. Pública y los ciudadanos
  • Capital Humano calificado en los niveles medios de la Adm. Pública y en la comunidad.
  • Marco Normativo adecuado.
  • Niveles medios o altos de adopción de TIC entre los ciudadanos y las organizaciones.
  • Proveedores calificados (integradores y desarrolladores locales)
  • Sensibilización de líderes de opinión y dirigentes de la Soc. civil

Fundamentalmente, no se debe adaptar la ciudad a las TIC, sino las TIC a la ciudad. Y así como no hay dos ciudades iguales, tampoco deberíamos tener dos ciudades digitales o inteligentes iguales entre sí.

No debemos pensar sólo en cómo internet y las nuevas tecnologías nos transforman, sino en cómo nosotros transformamos Internet a nuestras capacidades y necesidades.

Dejemos de pensar en TIC, pensemos en TIIS: tecnologías para la inclusión y la innovación social. Y que el costo no sea una excusa, por favor! La tecnología es cada día mas barata y fácil d usar, y el recupero sería suficiente para el repago a corto plazo, e inmenso en la etapa de reinvención.

 

P: Situándonos en un futuro de unos 7 u 8 años, ¿cuál cree que será el nivel de implantación de las ciudades inteligentes en América Latina? ¿Y en Europa?

R: Es largo el camino en nuestra región y todavía faltan programas nacionales o estaduales que promuevan seriamente el desarrollo de las ciudades inteligentes. Por ahora parece ser más resultado de algunos campeones o héroes, de conductas superogatorias. Puede ser que así cumpla con el paradigma de ser un proceso de difusión y adopción emergente, horizontal, no planificado. Pero a veces, los eventos del tipo bottom-up merecen y necesitan un esfuerzo o empujón top-down! 

 

P: Hay corrientes de opinión que apoyan la idea de que el concepto de Smart City es una moda pasajera, ¿qué le diría a quienes defienden esta idea?

R: En general nuestras ciudades son lejos de perfectas, y nuestros ciudadanos están lejos de estar satisfechos con ellas, así que con el nombre que sea, que seguro irá variando de nombre o enfoque como lo fue de “digital” a “inteligente” o “en red”, no parece serio pensar que no se seguirá investigando, implementando, probando e innovando en la manera de gestionar y mejorar la vida de la gente en las ciudades y de su gobierno. Es una necesidad, siempre lo ha sido, desde los orígenes de las ciudades en la protohistoria de la humanidad allá por la Mesopotamia. Y recordemos que el gran Vere Gordon Childe destacó hace años el rol de la información y del conocimiento en este proceso.

 

Muchas gracias, y los espero a todos en mi e-mail o en las redes. En Internet podrán hallar todos mis libros y papers. Les menciono por último algunas de mis más recientes publicaciones con Referato:

  • “Territorios digitales: el camino a la sociedad de la innovación. El caso de San Luis, Argentina”. En Revista iberoamericana de estudios municipales, Año II Nº3. Primer Semestre, Marzo de 2011. (En coautoría con S. Finquelievich y L. Jolías). ISSN 0718-8838
  • “El gobierno electrónico como factor de desarrollo urbano – regional” En Avatares de la comunicación y la cultura Nro 2 ISSN 1853-5925 Agosto 2011 (En coautoría con Susana Finquelievich).
  • “Las TIC y su relación con la seguridad ciudadana: un marco de análisis a la problemática”, en Revista Cuadernos de Seguridad Nro. 14. Instituto Nacional de Estudios Estratégicos de Seguridad. Septiembre de 2011. (Coautor Lucas Jolías) ISSN: 1850-3675
  • “Las fuentes conceptuales del Gobierno Abierto”. En Revista Telos Nro. 9 Enero 2012 - Abril 2013. Fundación Telefónica España. ISSN 0213-084X (Coautor Lucas Jolías).

Para contactar con el profesor Prince: 

Twitter: @alxprince 

Facebook: Alejandro Prince

 

Entrevista realizada por Susana Cegarra: @CegarraSusana