A vueltas con las Smart Cities

 

Somos muchos los que hablamos de Smart Cities. Cada vez más. Y sin embargo, cuanto más hablamos sobre este término y más lo puntualizamos, más discrepancias encontramos entre quienes usamos este nuevo concepto, llegado como el maná a nuestras necesitadas ciudades.

En mi opinión, es positivo que le demos vueltas al término Smart City, que lo manoseemos y que dejé de ser un palabro recurrente para que pase a ser algo reconocible y, lo que es más importante, debatible.

Existen varias definiciones sobre lo que significa el concepto 'ciudad inteligente'. Sin embargo, por muchas definiciones que haya parece que la distinción clara estriba entre quienes ponen el foco en la tecnología como gran impulsor del cambio en nuestras ciudades, y entre quienes lo ponen en los ciudadanos.

De hecho ya hay quien dice que no cree en las smart cities, sino únicamente en los smart citizens.

En cuanto a esto me gustaría señalar una gran frase que le escuché hace poco a Martijn de Wall, fundador de The Public Matters y escritor del libro 'City as an interface', en el Future Cities Summit realizado en Manchester hace unas semanas: “Hay que diferenciar claramente entre la gestión de la ciudad y la creación de la ciudad”.

Todos sabemos que la gestión de nuestras ciudades es uno de los aspectos fundamentales en las políticas del siglo XXI: es en las ciudades donde vivirá el 70% de la poblaciónmundial en el año 2050; donde se usan mayor cantidad de recursos, donde más se contamina. Es normal que la gestión de la ciudad nos quite el sueño, y también es normal que usemos toda la tecnología a nuestro alcance para mejorar esta gestión: sensores para controlar el tráfico; iluminación inteligente; sistemas de información sobre el transporte; procesos burocráticos vía internet, etc.

Sin embargo, la gestión eficiente de nuestras ciudades no es suficiente para plantarle cara al futuro. Necesitamos adaptar nuestras ciudades a los nuevos tiempos. Necesitamos ciudadanos que se impliquen en procesos de co-creación de la ciudad que sustituyan a los tradicionales Planes Generales, siempre desfasados nada más nacer, o incluso antes.

Son estos Ciudadanos Inteligentes los que cambiarán sus ciudades, los que ya las están cambiando. Lo vemos en los espacios gestionados libremente por ciudadanos, como el Campo de la Cebada; lo vemos en el ahorro de energía y costes mediante el uso compartido de coche u oficina; lo vemos en los procesos de cogeneración de proyectos mediante crowdsourcing, o de financiación mediante crowdfunding.

El eslogan de Play the City, empresa en la que trabajo, es “Do not plan, play the city”. Nuestro trabajo consiste en conseguir la participación de los ciudadanos en el urbanismo mediante diferentes sistemas. Uno de ellos son los juegos de mesa. Reunimos a varias personas relacionadas de diferentes maneras con el barrio y discuten sobre los distintos proyectos que se podrían acometer en el barrio en cuestión colocando edificios, zonas verdes, etc, en una maqueta a escala.

Lo más importante de nuestros juegos, más allá del informe con propuestas que se envía al organizador, es la implicación de los ciudadanos en decisiones de las que suelen estar alejados, como es la planificación urbana.

Play the City empezó con proyectos totalmente analógicos y cada proyecto nuevo que realizamos incorpora nueva tecnología, beneficiosa para mejorar esta participación y para su posterior difusión.

El reto de las smart cities es mejorar la tecnología para que cada cada vez sea más útil para los ciudadanos, pero también educar a estos ciudadanos para que cada vez participen más en mejorar las ciudades a través de la tecnología.

Desde este hueco en i-ambiente.es reivindicaré la necesidad de humanizar nuestras ciudades con la ayuda de la tecnología creciente. Más ejemplos y reflexiones en futuras entradas.

P.D.- Si pasan por Madrid no se pierdan la exposición “Smart Citizens” realizada por Paisaje Tranversal en el salón de exposiciones del Ayuntamiento (Plaza de la Cibeles, 1). Allí encontrarán decenas de ejemplos de inteligencia ciudadana y nuevas perspectivas sobre el futuro de nuestras ciudades.