Tiempo para repensar las #SmartCities: desde el enfoque tecnológico a un estado de felicidad

Por Boyd Cohen y Rob Adams

 El término “Smart Cities” se siente hoy en día como una palabra manida. Puedes llenar tu calendario con todos los eventos que tienen lugar en torno a las Smart cities por el mundo. Puedes leer todo el día artículos y discusiones entre expertos en Smart cities y tratar de imaginar qué es lo que realmente significa el concepto Smart cities y a quién beneficia. Las compañías tecnológicas comunican las soluciones brillantes que tienen para hacer las ciudades aún más inteligentes. Pero, ¿no se olvidan de algo, algo importante, el ciudadano?

 Pensamos que categorizar las ciudades en inteligentes o estúpidas no sólo está mal, sino que estrecha el foco para desear ser inteligente. Esto se convierte en un enfoque tecnológico con el ciudadano como sujeto. Las ciudades deben evolucionar entorno a la gente, no a la tecnología. Es tiempo de repensar las Smart cities. Creemos que las ciudades deberían ser diseñadas entorno a la felicidad, no a la tecnología o la eficiencia. Creemos en la co-creación de espacios ciudadanos felices, un proyecto a cada paso, un barrio a cada paso, para hacer del mundo un lugar feliz de nuevo. En tiempos como estos, pensamos que el mundo necesita esto.

 Breve historia del pensamiento Smart City

Empezamos a escuchar cosas sobre las smart cities hace una década. En un artículo publicado previamente por Boyd Cohen en Fast Company, sus análisis llevaron a la reflexión sobre la evolución de las Smart cities en lo que el refirió como 3 generaciones. Smart Cities 1.0 que fueron impulsadas por la Tecnología donde comercializadores e integradores tecnológicos multinacionales animaron a las ciudades a mejorar su eficiencia mediante implementaciones de tecnología. Las Smart Cities 2.0 impulsadas por la Ciudad, tecnológicamente dispuestas, en las que los políticas empezaron a tomar un posición de liderazgo desarrollando una visión de por dónde deberían ir las ciudades en el futuro y entonces pidieron propuestas a las multinacionales sobre cómo podían ayudar a implementar esa visión. Las Smart Cities 3.0, que pueden coexistir con las 2.0, están focalizadas en la co-creación ciudadana. En este modelo, el ciudadano está en el centro del movimiento Smart City, tomando más iniciativa en desarrollar una visión para el futuro de su ciudad y co-desarrollando proyectos que mejoren las condiciones de vida.

 Ciudadanos felices

Tuvimos una epifanía cuando participamos en el Smart City Expo en Barcelona en 2016. Allí entrevistamos a docenas de expertos tecnológicos para aprender qué es lo que a ellos les gusta de sus ciudades, no desde el punto de vista profesional, sino como ciudadanos. Lo que descubrimos es que la felicidad, en sus diferentes formas, es lo que motiva incluso a estos techies. Combinando los insights de las 3 generaciones de Smart Cities, partiendo de nuestras entrevistas en el Smart City Expo y los insights de trabajar en el campo de las Smart Cities durante los últimos años y apalancando el trabajo en medir la felicidad alrededor del mundo, particularmente la felicidad nacional del Reino de Bután, hemos desarrollado el Hexágono de Ciudadanos Felices. Mezclando las cualidades de la experiencia Smart City con el design thinking, para construir un marco que cambie el enfoque tecnológico de las ciudades a un estado feliz. El Hexágono de Ciudadanos Felices tiene 6 componentes divididas a su vez en 3 subcomponentes. Pasemos rápidamente por cada una de ellas para comprender cómo podemos aplicar el design thinking en las ciudades.

Seguridad y Salud

En muchas de nuestras entrevistas con expertos en el espacio Smart Cities, surgieron los temas relativos a la Seguridad y salud. La Policía en Coimbatore, ciudad de 1 millón de habitantes en el sur de India, ha lanzado recientemente la Operación Cero Crimen que intenta hacer crecer la concienciación sobre el crimen en la ciudad para difundir muchos programas de prevención, la mayoría a través de los sistemas escolares públicos y privados. Aunque el “Crimen Cero” sea prácticamente imposible de conseguir, aspirar a él es la única vía para que los ciudadanos sean más felices. Por ejemplo, para conseguir el crimen cero, la tecnología de video vigilancia puede ser muy útil tanto en la reducción del crimen como en la libertad del miedo porque los residentes se sienten más tranquilos sabiendo que los elementos disuasorios están visiblemente dispuestos. Volviendo a India, Surat en Gujarat, ha experimentado una reducción del 27% del crimen tras implementar un proyecto de Ciudad Segura en colaboración con Microsoft.

“Salud física y mental” es un camino instrumental en la felicidad de los ciudadanos en el mundo. Aunque pueda parecer obvio, ponerlo en un modelo de ciudad hace que el tema se incluya en la agenda de las ciudades. Take Care New york 2020 (TCNY 2020) es una iniciativa para mejorar la salud mental y física de los residentes de Nueva York para “mejorar la salud de cada comunidad y generar grandes saltos en los grupos con los peores índices sanitarios, para que la ciudad se convierta en un lugar más equitativo para todo el mundo”.

 Peatonal y Accesible

Parece que cada mes leemos un artículo sobre la conexión entre la congestión del tráfico y su impacto negativo en la salud y la felicidad. Deberíamos apuntar que algunos investigadores han encontrado fuertes vínculos entre la peatonalidad y los niveles de salud y menor relación entre peatonalidad y felicidad. Sin embargo, esto se debe en gran parte a que ningún componente o subcomponente del Hexágono de Felicidad Ciudadana, es capaz por sí mismo de llevar a una ciudad a la felicidad. Es la combinación de todos ellos lo que se requiere. Estrategias como el desarrollo y la mezcla de usos que requieren que los edificios de viviendas tengan espacios comerciales en la primera planta, han sido exitosas en mejorar la peatonalidad en ciudades como Vancouver.

Hacer de “peatones y ciclistas” la prioridad número uno tiene por supuesto claros beneficios de cara a la peatonalidad, mejora la salud y puede llevar a una ciudad más feliz. Me he inspirado en el número de ciudades alrededor del mundo que están rediseñando sus ciudades para la gente, no para los coches, eliminando autovías y reemplazándolas por caminos peatonales y carriles bici, parques, etc. Uno de los ejemplos más impresionantes es la estrategia concebida por Seúl en 2003. Hoy, lo que antes era un doble paso elevado en el centro de la ciudad, se ha convertido en un increíble espacio verde peatonal con un curso de agua restaurado y puentes peatonales. Pájaros y otra vida salvaje, han vuelto al centro de la ciudad.

 Limpias y verdes

En la rueda de las smart cities original, el medio ambiente inteligente era por supuesto uno de los subcomponentes. Sin embargo, cuando uno pone al ciudadano en el centro del modelo, es necesario replantear nuestro pensamiento sobre la ciudad pensando en aquello en lo que se preocupa el ciudadano. Un pequeño porcentaje de ciudadanos están preocupados con el % de energía renovable que su ciudad produce para combatir el cambio climático, en ese sentido, “Aire Limpio” fue mencionado por muchos de los expertos cuando reflexionaban sobre lo que valoraban en sus ciudades. La contaminación del aire en las ciudades es un problema principal a escala mundial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reportado recientemente que el 98% de las ciudades en países con ingresos bajos/medios, y con poblaciones superiores a 100.000 habitantes, superan los límites establecidos, mientras que el 56% de ciudades similares en países con altos ingresos, superan los límites de la OMS.

Acceso a “espacios verdes” y “áreas recreacionales” fueron también mencionados en múltiples ocasiones en nuestras entrevistas y son comúnmente citadas en estudios sobre ciudades saludables y felices. La OMS recomienda 9 m2 de espacios verdes per capita. Viena ha lanzado el objetivo de 120 m2 de espacios verdes per capita. Mientras, en la cercana Munich, los residentes y visitantes tienen la oportunidad de surfear una ola de río durante todo el año. ¡Todo ello para hacer felices (quizá con un poco de frío) a los ciudadanos!

 Prosperidad compartida

Ciudades inclusivas y diversas son totalmente necesarias si queremos ciudades diversas. Las ciudades con mayores niveles de segregación entre ricos y pobres, o por motivos étnicos, no contribuyen a la felicidad. Uno de nuestros modelos favoritos que está emergiendo, se conoce como educación ESTEAM. Esto se refiere, por su siglas en inglés, a Emprendimiento, Ciencia, Tecnología, Arte y Matemáticas. Dando acceso a estas habilidades a los niños en la ciudad, sin tener en cuenta el nivel de ingresos, es una gran forma de mejorar las oportunidades de inclusión. Acceso inclusivo a comida local y energía y viviendas bien conectadas es también importante para conseguir ciudades felices. No incluimos el empleo en este modelo porque no estamos convencidos de que los empleos, tal y como los definimos hoy en día, lo sean plenamente en el futuro, en su lugar, giramos nuestra atención más hacía el movimiento maker local en otras partes de este modelo.

 Socialmente conectadas

Nuestra especie es inherentemente social. Además de aquellos que buscan la prosperidad compartida, otra razón importante para la migración urbana masiva es el deseo de formar parte de una comunidad. Las ciudades son capaces de favorecer la densidad de colisión que mejora la innovación y la conectividad. La superposición con la conectividad social y la proliferación del intercambio peer to peer en las ciudades es muy fuerte. Peerby, fundada en Amsterdam, facilita conexiones entre vecinos permitiendo a los residentes compartir herramientas entre ellos. De forma similar, el Repair Cafe, también fundado en Amsterdam pero operando ahora en 1200 ciudades en todo el mundo, atrae a gente a la que le gusta arreglar cosas, con gente que necesita arreglar algo. No se intercambia dinero y el objetivo es crear conexiones más sociales y reducir los deshechos. Los Meetups también facilitan este tipo de interacción. En Barcelona, por ejemplo, hay 802 Meetups accesibles a cualquier persona de la comunidad.

 Cultura y Orgullo Cívico

En línea con nuestra discusión sobre la prosperidad compartida y la conexión social, las ciudades que engloban culturas locales e internacionales son también más felices. Las ciudades que combinan diversidad étnica y costumbres permitiendo a los padres mostrar a sus hijos otras culturas, mejorando su interacción en las escuelas y los padres. Disponer de un fuerte sentimiento de pertenencia es también crítico para crear ciudades felices. Eso significa, honrar y celebrar lo que hace a cada ciudad única desde su pasado, presente y futuro. En Barcelona, la arquitectura de Gaudí influencia a la ciudad y por supuesto, hace de Barcelona una ciudad diferente a cualquier otra. Barcelona tiene un parque, el Parc Guell, diseñado por Gaudí, museos sobre Gaudí, tours alrededor de edificios de Gaudí que también atraen a turistas en masa (¿quizá demasiados?) a Barcelona.

Siguiendo en Barcelona para un ejemplo adicional, la aparición de Fab Cities es parte de este componente, donde  consideramos las comunidades artísticas y makers. La capacidad para producir arte, música, comida, energía e inclusivo bienes físicos (por ejemplo en Fab Labs) contribuye al sentido de comunidad y también puede ayudar a reducir la dependencia en los trabajos e ingresos tradicionales. Fab Cities, originalmente fundadas en Barcelona, anima a las ciudades a repensar sus sistemas de consumo y producción.  A día de hoy, 16 ciudades de todo el mundo se han unido a Barcelona en un compromiso para producir en sus propias ciudades al menos un 50% de todo lo que consuman, en 2055, si no antes.

Finalmente, la democracia participativa debería formar parte de cualquier iniciativa de ciudades felices. Los ciudadanos esperan y desean cada vez más participar en la toma de decisiones que afectan a su ciudad, e incluso estar directamente involucrados en rediseñar sus ciudades. El Derecho a la Ciudad es un movimiento que reclama las ciudades y los bienes urbanos para los residentes locales. Ya no es suficiente para un residente urbano con votar en unas elecciones a alcalde cada 4 años. Las ciudades necesitan pasar de impulsar la agenda urbana a facilitar la co-creación ciudadana.

 Conclusión

Es el momento para reenfocar el debate sobre las smart cities y poner verdaderamente al ciudadano en el centro de lo que hacemos, como planificadores urbanos, investigadores, consultores, tecnólogos y activistas. Estamos esperanzados en que el Hexágono de Ciudadanos Felices pueda contribuir a esta conversación.

 Lo hemos publicado bajo licencia creative commons permitiendo que cada uno de vosotros pueda usarlo o adaptarlo a vuestras necesidades. En los próximos meses esperamos también publicar un índice global de ciudades felices, ¡así que estad atentos! Si queréis proponer mejoras o cualquier otro feedba