¿#Sostenibilidad o eficacia? ¡La era de la EficienCity!

Hoy en día hablar de ciudades se ha convertido casi en una banalidad. Para el bien y para el mal, mucho de lo que se está pasando en el mundo, en este momento, tiene una ciudad como palco o protagonista.

Descubrimos precisamente eso cuando las ciudades se dedican a anunciar a gritos todos sus hechos o potencialidades, ocultando sus debilidades y problemas.

Una ciudad inteligente necesita saber manejarlo todo. Con ello bueno y ello malo. Necesita no tener vergüenza de sus defectos ni exaltar excesivamente sus virtudes. Una ciudad inteligente tieneque ser, sobre todo, humilde. En la forma cómo habla y en cómo se comunica con sus ciudadanos.

Naturalmente en esta época dominada por los media, por las televisiones y populismo es cada vez más complicado discernir un mensaje humilde de una mensaje inmodesta, o peor, falsa o propagandística.

Todos los días miramos ejemplos de eso mismo. Todas las ciudades del mundo son expuestas a rankings de todo género y forma. Hay para todos los gustos. Si una ciudad se queda en último lugar en uno de esos rankings, aparecerá enel primero de cualquier otro. Comunicar los rankings no es, por eso, una forma inteligente de comunicarse con las ciudades. Puede levantar la moral de los ciudadanos, residentes, turistas, pero es un sol que poco dura. Es una comunicación efímera. Sin substancia. No implica la comunidad ni la vuelve consciente de la realidad, sino al contrario. Muchas ciudades viven de la ilusión, de los rankings pagados, de los informes publicitarios en los más “prestigiados” medios de comunicación de masas. Este ilusionismo, un día más tarde se podrá tornar en un problema.

Una gran parte de los ciudadanos viven conectados, participa en las redes sociales, pero no interactúa ni se quieren aburrir con el exceso de optimismo y positivismo que súbitamente inundó este planeta, en los negocios, empresas, escuelas y ciudades. El ciudadano sabe que esta realidad no es tan color de rosa,tal como la pintan. Por eso, quien quiere comunicarse con los ciudadanos tiene que tener una postura humilde, franca y honesta y al mismo tiempo directa y frontal. No puede protegerse con en “marketing territorial”, sea lo que sea eso. Tiene que mostrarse tal y como es. Tiene que ser exactamente lo que sus ciudadanos saben qué es.

Todo esto es debido a la última moda del palabreo Smart en las ciudades: la sostenibilidad. De repente, todos quieren ser sostenibles. Hasta hace poco, eso era una palabrota en la boca de fundamentalistas ambientalistas y ecologistas. Hoy está de moda ser sostenible. Pero ser sostenible puede significar muchas cosas. Y cuando, por ejemplo, se adopta la sostenibilidad  en el sector energético, nos quedamos con muchas dudas. Una ciudad por ser energéticamente sostenible no significa que lo sea económicamente o socialmente.

 

Por eso mismo hay vocabulario que entra en la comunicación de las ciudades sin pedir permiso. Es adoptado porque está de moda y porque suena bien. Y cuando entra es complicado removerlo y opositarnos a la idea que, aunque no sea un engaño, tampoco corresponde con la realidad.

Una ciudad eficiente, tendrá quizá, más sentido que una ciudad sostenible. La eficiencia es el estado de una perfecta armonía entre los diversos sectores. Es una conspiración de voluntad para que toda la organización social y económica de las ciudades se articule criando bien estar, progreso  y desenvolvimiento.

Siendo eficiente, una ciudad siempre será sostenible. Porque no depende de medidas sueltas, tiradas de paquetes instantáneos de consideraciones filosóficas. Una ciudad sostenible puede ser una cosa buena de oír, pero si en la realidad no lo es, se torna ruido yconfunde. Por otro lado, una ciudad eficiente, se sustenta en datos reales, en análisis pragmáticas de los resultados de todos los sectores, rechazando el empirismo sujetado al vocabulario. Rechazando posibles tendencias de alimentar la propaganda y ilusión. Es eso que necesitamos también, ciudades eficientes en la forma de leer lo que son y o que serán. La sostenibilidad será un extra. En este caso, bueno.