Montreal: ciudad, biodiversidad y agricultura urbana

Traducción: Guillermo Mas

El 30% de la población de Gran Montreal dice que cultiva plantas de hortalizas en su terreno, balcón o azotea

 

El fenómeno urbano ha transformado en profundidad las relaciones entre los hombres, el hábitat y la naturaleza. La emergencia y el crecimiento de las grandes metrópolis, los desarrollos crecientes de sus infraestructuras, pero también el efecto de atracción, que afecta a muchos cientos de kilómetros alrededor de las ciudades medianas y pequeñas, han venido a revolucionar las relaciones entre nuestras vidas, los espacios urbanos y también los rurales y la biodiversidad en su entorno. A este respecto, el caso de Montreal es interesante.

Ésta es una ciudad conocida en el mundo entero por su calidad de vida, sus espacios verdes, su armoniosa integración en el seno de un ecosistema natural grandioso. También es conocida por sus muy numerosos festivales y sus actividades culturales ricas y variadas. A través de ellas, en el corazón de la ciudad, se encuentra el principal complejo museístico de ciencias de la naturaleza en Canadá, el espacio para la vida, que agrupa un biodoma, un insectarium, un jardín botánico y, después de 2013, un planetario. Lugar de ocio urbano para las familias y los apasionados, polo de atracción para los turistas, el complejo está igualmente portador de un compromiso de proteger la biodiversidad del planeta y de un movimiento en el que todas las comunidades están invitadas a participar.

Además, Montreal, con su 42% de habitantes que practican la agricultura urbana, es a día de hoy ejemplar. Estamos frente a un de los programas más importantes de agricultura urbana del mundo, con más de 8.500 parcelas repartidas en 97 jardines, 75 jardines colectivos y numerosas iniciativas privadas. El 30% de la población de Gran Montreal dice que cultiva plantas de hortalizas en su terreno, balcón o azotea.

Para construir un marco de vida y de calidad y una economía próspera, con y para el ciudadano, sobre la base de la innovación colaborativa, tecnología avanzada, la audacia y la creatividad de Montreal, se creó en 2014 la Oficina de la Ciudad Inteligente y Digital (BVIN por sus siglas en francés).