Más de lo mismo no es suficiente

Nadie pone en duda que vivimos en un mundo en constante cambio. Nadie, que el mundo que conocemos hoy, mañana será distinto. Entonces, nuestra actitud debe ser también de cambio, de tener capacidad de adaptarse, tener la habilidad de prevenir y planificar, de tener la voluntad de gestionar y aprovechar las situaciones cambiantes. Ello se puede plantear desde la propia persona, su familia, su vecindario o toda la sociedad. Las acciones que realicemos hoy, producen un cambio en el futuro.

Lo mismo pasa con las decisiones que se toman en una empresa o que se toman a nivel político en un municipio o en una región. Las ciudades y los pueblos también cambian día a día, año a año. Cambia su estructura, cambian sus infraestructuras, cambian sus parques y plazas, sus habitantes, su economía, su ambiente, etc. Y no ser consciente de ello, y no ser capaz de gestionar el cambio de manera ordenada, integrada y planificada, puede llevar a situaciones de improvisación en las que nunca se sabe a ciencia cierta cuál será el resultado. Por este motivo, tanto si las cosas funcionan relativamente bien, como si no funcionan tan bien, se debe apostar por planificar y diseñar iniciativas que busquen siempre mejorar la situación.

Para ello, no es necesario inventar algo completamente nuevo. Como relata el dicho popular: “Está todo inventado”. Simplemente, se debe mirar alrededor y ver dónde y cómo se puede mejorar. Para ello, es fundamental escuchar y conocer las opiniones de aquellas personas que comparten un espacio, un barrio, una ciudad. Y que como el político o el gestor del territorio, tienen una responsabilidad en el territorio y se van a ver afectados de las decisiones que se tomen. Se debe construir junto a ellas las iniciativas y las estrategias de cambio. Pero además, es muy útil y muy importante, levantar la vista y conocer experiencias ya vividas por otras ciudades, por otros barrios similares. No sólo en la ciudad de al lado, hay que levantar la mirada más, y mirar a otras ciudades en otras regiones, en otros países. Ciudades que ya han vivido experiencias similares, ciudades de las que se puede aprender y con las que se puede compartir ideas y colaborar.

A mucha gente le sorprendería ver la cantidad de información que existe, sobre todo en la Unión Europea, y la cantidad de ciudades en todo el mundo que comparten problemáticas

 

Si se sabe analizar bien la situación que se vive en el municipio y la situación vivida en los otros municipios, será muy sencillo apreciar las cosas que existen en común e incluso valorar la posibilidad de seguir, de la mejor manera posible, su buen ejemplo, allá donde hayan tenido éxito. A mucha gente le sorprendería ver la cantidad de información que existe, sobre todo en la Unión Europea, y la cantidad de ciudades en todo el mundo que comparten problemáticas. Incluso ver que muchas de dichas ciudades ya han superado algunos problemas que otras todavía viven hoy en día, o incluso ver que su experiencia puede ayudar a otras a mejorar. A mucha gente también le sorprendería ver que muchas ciudades ya han superado hace años debates todavía actuales para ellos, referentes a temas como la movilidad, la accesibilidad, la inclusión social, las nuevas tecnologías, la igualdad de género o el medio ambiente.  

 

De esta manera, se aprendería y se ayudaría a saber cómo se pueden cambiar las cosas (está todo inventado sólo hay que buscar dónde) y se ahorraría dinero, tiempo y preocupaciones cada vez que se fuera a tomar una decisión o llevar a cabo una iniciativa para nuestro pueblo o nuestra ciudad que se saliera del “más de lo mismo”. En definitiva, facilitaríamos la toma de decisiones y el cambio a mejor, un cambio argumentado, respaldado por la experiencia, que aseguraría un nivel alto de éxito sea en el método, sea en los resultados.