Los desafíos de las ciudades portuarias en el siglo XXI

Artículo: Carlos Moreno

Traducción: Guillermo Mas

 

Desde las ciudades costeras a los hubs marítimos, las ciudades fuertemente urbanizadas de las metrópolis portuarias, del puerto urbano al puerto seco, pero también las ciudades del litoral con vocación patrimonial y turística y los puertos industriales con vocación económica, la ciudad-puerto está marcada por numerosas particularidades: poder económico e industrial, gobernanza, disposición espacial, tensiones socio-territoriales… pero también búsqueda de una identidad urbanística propia, en un contexto mundial de urbanización galopante que constituye, en sí misma, un desafío.

Las ciudades-puerto del siglo XXI encarnan bien el giro de la economía mundial frente a la globalización, con un aumento neto, cada año, de los intercambios comerciales mundiales. Con 27 mil millones de toneladas de tráfico anual, los puertos constituyen un eje principal en el desarrollo económico y socio territorial. Se constata que las vías marítimas principales, las de los principales intercambios, se orienta mayoritariamente hacía Asia. Entre los 10 primeros puertos del mundo, 9 son asiáticos, entre los 20 primeros la proporción es de 16. En Europa, Rotterdam es el principal, símbolo de una continuidad histórica que se traduce igualmente en desarrollo socioterritorial.

Cada puerto, pequeño o grande, cualquiera que sea su configuración, es igualmente el producto de una historia, de un contexto, de un pasado que constituye sus raices y está en el origen de su crecimiento, ya sea para cuestionarlo o para proyectarse al futuro. Sujeto a la triple tensión del desarrollo económico, de la concurrencia permanente y de la búsquedo de identidad, los puertos representan al mismo tiempo una gran oportunidad para el devenir socio territorial de los espacios en los que están implantados.

El espacio, la geografía y la dinámica socioeconómica de los puertos son una oportunidad para anticipar el desarrollo sostenible pero igualmente tomando consciencia de que el verdadero desafío es el de aportar los medios para imaginar el desarrollo de una economía circular con vocación post-carbono como eje estratégico de transformación.

Ineludiblemente, en nuestras economías globalizadas, caracterizadas por una mercantilización acelerada y una «contenedorización» en crecimiento exponencial, los puertos generar los espacios con sus discontinuidades territoriales. De un lado, la necesaria vigilancia de los puertos (lucha contra el terrorismo, el vandalismo, etc.) y de otro, su gestión (con la movilización de un material específico: plataformas, grúas, camiones, etc.) creando de facto las barreras, en el sentido físico del término. Suscitando verdaderas rupturas con la ciudad. La gobernanza del puerto, a menudo disociada de la de la ciudad, puede entonces presentar las condiciones que acentúan esta discontinuidad territorial.

Las ciudades-puertos están directamente expuestas  a las 

consecuencias del calentamiento global con la subida del nivel del mar

 

Pero éste es el siglo XXI y su componente tecnológico puede cambiarlo aportando herramientas poderosas para  desbloquear estas declaraciones de hechos, suscitar las nuevas dinámicas y sinergias y crear así un enfoque de hibridación socio-cultural y socio-territorial. Debido a que el puerto es también un ecosistema donde el poder económico y la atracción deben estar conectados con la prominencia del patrimonio urbano y social-territorial de la ciudad que lo aloja, y igualmente con la cuenca, los corredores y las regiones en las que influye.

Abordar los principales desafíos de la inclusión social y de la reinvención de los espacios urbanos apoyándose sobre los puntos fuertes de las revoluciones tecnológicas constituye una prioridad para los próximos 10 años. Es nuestra responsabilidad construir verdaderas hojas de ruta sistémicas para transformar las 5 componentes de estas ciudades-puertos : social, económico, cultural, ecológico, en relación con su resiliencia. El desafío no está por tanto únicamente en saber cómo proceder mejor en caso de crisis, sino también en poder tomar la mejor decisión para asegurar la continuidad de los servicios, esa es la clave del éxito.

Si recorremos el mundo, vemos de norte a sur y de este a oeste del planeta, la carrera de la productividad en la que todas las ciudades-puerto están inmersas. Deben repensar urgentemente, gracias al poder de la ubicuidad, del Big Data y de las herramientas tecnológicas, todos los servicios de las ciudades-puerto, d emodo que los usos, los servicios socio-territoriales, la cultura, la formación de los jóvenes y de los menos jóvenes estén a la altura del desafío que se plantea para los próximos 20 o 30 años.

Las ciudades-puertos están por otro lado directamente expuestas a las consecuencias del calentamiento global con la subida del nivel del mar, el desarrollo de nuevas enfermedades urbanas, la aparición de migraciones y nuevos desplazamientos de población – todo ello pudiendo entrañar nuevos riesgos de desestabilización, y de confrontación. Todos los trabajos del GIEC en la COP21 han hecho, un avez más, sonar la alarma sobre esta amenaza que pesa sobre el planeta y sobre la necesidad de movilizar radicalmente para revertir la tendencia.

Es una gran oportunidad poder contar con las redes mundiales de ciudades portuarias, la Asociación Internacional de las Ciudades Portuarias (AIVP por sus siglas en francés), con su importante ecosistema que se movilizacada año para compartir experiencias y reflexiones. El próximo congreso tendrá lugar en Rotterdam y reunirá del 5 al 7 de octubre a toda la comunidad internacional. Este congreso es una nueva etapa en el largo camino que las ciudades portuarias han emprendido, dando así nacimiento a una comunidad viva, que practica el intercambio de manera regular a través de encuentros, jornadas y paneles. Aquí está su llamada : « Después de algunos años, parece cada vez más claro que el desarrollo de la economía mundial no puede acompañar a una sociedad más justa más abierta, más inclusiva. Mutaciones tecnológicas en todos los dominios, evoluciones sociales e implaciones ciudadanas, emergencia de prácticas colaborativas, desafíos medioambientales loscales y globales, reparto de la riqueza…, todos los desafíos se revelan simultaneamente. El cruce de estos múltiples desafíos, las ciudades portuarias que innoven más que las otras, se transformarán con un nuevo impulso.

«Para actuar conjuntamente e imaginar los «crossovers» en los que se deberán integrar todas las partes implicadas: ciudades y puertos seguro, pero también empresas y ciudadanos, start-ups y universidades, arquitectos y expertos en logística, se dan lugar en Rotterdam, una de las ciudades portuarias más creativas del mundo!»

En el corazón de la innovación del puerto más grande de Europa, se está imaginando una ciudad portuaria, la suya, vuelta hacia las energías renovables y la economía circular, imaginativa en términos de movilidad para los individuos y las mercancías, agradable de vivir en un entorno urbano en constante adaptación, en conexión con sus ciudadanos donde la formación y la competencia son una prioridad !»