La Francia urbana, ¿existirá para nuestros candidatos?

Traducción: Guillermo Mas

¿Cómo continuar explicando que la vida urbana no es el objeto de una visión política ambiciosa?

 

La campaña presidencial en Francia se acerca. Múltiples temas son objeto de propuestas… Empleo, fiscalidad, protección social, inmigración, tipo de sociedad, las batallas se preparan… Entre los programas presentados a día de hoy, pocas propuestas conciernen lo que es en realidad el marco de vida común para la mayoría de los hombres y mujeres, la ciudad y la vida urbana.

¿Cómo explicar que en el Siglo XXI, el siglo de las ciudades, las opciones políticas que van a presidir los próximos 5 años estén desapegadas del hecho urbano, el lugar donde se encuentra esencialmente la población en Francia, como en toda Europa, y en un mundo que es mayoritariamente urbano?

¿Cómo continuar explicando que la vida urbana no es el objeto de una visión política ambiciosa? Incluso para los políticos al mando del pasado o del presente, ¿un Ministerio digno de este nombre que esté en estrecha relación con la transversalidad de la vida de nuestras ciudades? A menudo se le dan muchas otras atribuciones: Ministerio de la ciudad, jóvenes, deportes, mujeres, familia, por ejemplo…, la ciudad es el objeto habitualmente de una secretaría de Estado como responsable política de sus orientaciones.

¿Cómo entonces hablar de la ciudad como un lugar principal de vida, de mezcla, de diversidad, de creación de valor, de riqueza, cuando su complejidad es ignorada por las más altas autoridades? Hablar de la ciudad como sistema complejo, vivo, con sus interdependencias. ¿Cómo traducirlo en la vida política, pública y en las orientaciones nacionales?

De un ministerio a otro, la política urbana se descompone arbitrariamente en atribuciones verticales, funcionales, a menudo ignoradas entre ellas, cuando no en directa competencia tal como la vivienda, el transporte, el desarrollo sostenible, la energía, el comercio, la economía, la solidaridad… A menudo reducidas a “los barrios” como una expresión fruto de una visión simplista y obsoleta, casi inexistentes, cuando en realidad, son las ciudades a día de hoy las que están en el centro de nuestros grandes desafíos, sociales, económicos, culturales, ecológicos y de resiliencia. Ellas están en el corazón de la producción de riqueza y empleo.

Dando lugar a laboriosos programas de descentralización, o a través de programas Estado-Región, las opciones hacia la vida urbana reflejan un gran arcaísmo en las visiones políticas que son propuestas por los diferentes candidatos… Diversas agencias, institutos, establecimientos, o misiones, sin ser coherentes entre ellos, son exiguas fuerzas de ataque cuando lo esencial de la vida económica, social y cultural sucede en la ciudad.  La COP21, la COP22, los 17 ODS de la ONU, la conferencia HABITAT III, y también los crecientes eventos de alcaldes, tales como el congreso CGLU, la reciente asamblea general del C40 en Méjico, muestran el gran impacto que genera la presencia y movilización de los alcaldes por todo el mundo, y la fuerza vital que representan.

140 ciudades aportan el 44% del PIB en Europa y según el estudio de 2015 del INSEE en Francia, se ha mostrado que “es en los centro-ciudad de las grandes áreas urbanas donde se encuentra la mayor tasa de pobreza, con importantes disparidades según las regiones, las tipologías de familia, la edad…, mucho más que en los suburbios o en los cinturones periurbanos. En estos centros urbanos, el 20% de los hogares tienen un nivel de vida inferior al umbral de la pobreza”.

El estudio de Marzo de 2016 del CREDOC es de lectura obligada: evoca la Francia de los invisibles: “el miedo de car en la pobreza preocupa a más de un tercio de los franceses (36%)”. Su actualización del 5 de Diciembre de 2016, es alarmante: “10% de los franceses se declaran en soledad y el 35% sufren ocasionalmente este sentimiento, factor agravado por la edad, el desempleo y la pobreza”.

La pérdida del vínculo social urbano asola nuestras sociedades. Es tiempo de sacar conclusiones al respecto porqué la demagogia y el populismo son presentes en esta Francia urbana que sufre. Es el momento de movilizarse, con visión, con ambición y una proyección acertada sobre el futuro, antes de que sea demasiado tarde…