La ciudad a través de Jane Jacobs

Jane Jacobs, activista ciudadana, escritora y divulgadora, revolucionó el urbanismo a mediados del siglo XX

 

Existen personas en nuestra vida que provocan un impacto positivo en nuestro crecimiento personal (y profesional). Pueden ser personas que tenemos a nuestro alrededor o que han compartido alguna parte de nuestro trayecto, o pueden ser personas con las cuales no hemos tenido un contacto directo nunca pero, gracias a la escritura y la inmortalidad de ésta, hemos podido conocer sus ideas y haber aprendido de sus conocimientos. Muchos libros pueden hacer esto y se podrían hablar de ellos, pero en este caso querría hablar de una autora y de un libro en particular.

Jane Jacobs, activista ciudadana, escritora y divulgadora, revolucionó el urbanismo a mediados del siglo XX. Esta mujer con sus gafas especiales, y sin un graduado universitario, se enfrentó al urbanista del Ayuntamiento de Nueva York, Robert Moses, el cual apostaba por “la erosión de la ciudad por los automóviles” con la construcción entre otras, de una autopista de 8 carriles que haría desaparecer el parque Washington Square, así como barrios históricos. Finalmente los vecinos, guiados por la activista, consiguieron paralizar el proyecto. La visión de una y el otro eran antagónicas, él pensaba que lo más importante era el tránsito puesto que sin él se trataría de una ciudad fantasma, mientras que ella apostaba más bien por una ciudad a escala humana y por la pervivencia de los distritos.

Jacobs escribió varias publicaciones, pero el libro que tuvo un mayor éxito fue el de “Muerte y vida de las grandes ciudades”. En su obra de casi quinientas páginas encontramos toda una teoría sobre cuáles son los problemas que existen en las grandes ciudades y qué posibles soluciones se pueden efectuar. Destaca por la sencillez y el lenguaje clarificador que utiliza a lo largo del libro con todo un montón de ejemplos, que hacen entendedor su argumentario para cualquier persona, a pesar de que no tenga una carrera académica relacionada con el urbanismo. Pero lo que más sorprende es que, después de pasar más de 50 años desde su publicación, continúa siendo vigente tanto por los problemas actuales de las grandes ciudades como por sus reivindicaciones.

Jane Jacobs pretendía entender cómo funciona una ciudad, de la misma manera que un médico debe entender un cuerpo humano. Y para conseguir esto ella ponía en práctica una actuación muy fácil y barata: caminar. 

 

 

En este libro realiza una crítica firme a todo lo que proclamaban los pensadores del urbanismo ortodoxo, como E. Howard, con la ciudad jardín, o Le Corbusier y su ciudad radiante, que en realidad eran teorías "anti-ciudad". Populista y polémica para algunos, soñadora y cercana para otros, Jane Jacobs lo que pretendía en su libro era hacer comprender a los lectores que para mejorar la vida de los distritos y de las grandes ciudades en general, en primer lugar habia que conocer los problemas y necesidades que había, y además entender por qué se ocasionaban estos problemas. En resumen, entender cómo funciona una ciudad, de la misma manera que un médico debe entender un cuerpo humano. Y para conseguir esto ella ponía en práctica una actuación muy fácil y barata, caminar.

Jane Jacobs fue una persona profundamente crítica con los urbanistas, que pretendían resolver las ciudades como si fueran problemas de dos variables, cuando éstas eran mucho más complejas de resolver. Los urbanistas como usaban gran suma de datos utilizaban estadísticas y si habían datos singulares muy minoritarios no los tenían en cuenta. Y estos datos singulares podían ser realmente mucho más importantes para el proceso. Jacobs realizaba un proceso inductivo, razonando de lo particular a lo más general.

Ella ponía como ejemplo un parque vecinal. El uso de este parque dependería, en parte, del propio diseño del parque. Y la influencia del diseño sobre su uso dependería de quien estuviera alrededor para usarlo y en qué momento. Todo esto a su vez dependería también de manera particular y combinada de los usos urbanos que existieran fuera del parque. Pero ahí no acabaría, estos usos y combinaciones dependerían de otros factores como el tamaño de los edificios y la edad de los mismos, y de las personas que vivirían. Y además contaría como otra variable para los usos el propio parque por su uso común y unificador del área. Para Jacobs, un parque urbano se comportaba como un problema de complejidad organizada, al igual que en las ciencias naturales. Todo está relacionado y existe multitud de variables y por eso era lógico que los urbanistas fallaran en sus soluciones, porque trataban las ciudades como ciudades ideales y no reales.

En el libro toca muchísimos temas: gobernanza y participación, vivienda, seguridad, parques, tráfico, economía ... Para ella las calles y sus aceras eran lugares clave, órganos vitales para la vida pública de la ciudad y, por tanto, éstos habían ser seguros. Esta seguridad la da la propia presencia de la gente. Cuantos más ciudadanos utilizan la calle, más ojos hay y por lo tanto tenemos una sensación de una mayor seguridad no consciente. Además, las personas atraen a las personas. Estas calles tienen que ser amables para personas que no viven en ese distrito. Para conseguir que mucha gente utilice la calle tenemos que entender que debe haber diferentes usos para que haya personas a distintas horas del día, y preferentemente a horas de tarde y de noche. La mixticidad de usos es enriquecedora para tener unas calles más vivas y distritos más animados que atraen futuros inversiones.

En homenaje a Jane Jacobs en 2006 se realizó el primer Paseo de Jane en la ciudad canadiense de Toronto y desde entonces muchas ciudades en todo el mundo (actualmente superan las 200) se han adherido a la Jane 's Walk

 

Los diferentes usos que se dan a los locales junto a la acera deben estar en continuo cambio y además los edificios deben ser de diferentes tipos y edades, porque cuando el uso empieza a homogeneizarse observamos que las calles caen en la monotonía y finalmente les llega la crisis. Y eso les pasa a las calles más vivas, que mueren de éxito, por el mismo proceso que las había llevado a la situación álgida. Cuando hay mucha competitividad entre diferentes usos, hay uno que despunta un poco más, por lo que hace que otros sigan el mismo negocio, y que se cierran los que tienen menos éxito, en paralelo a la subida de precios de estos locales. Ese es un pequeño ejemplo de lo que se puede observar caminando por cualquier gran ciudad en las calles comerciales.

En homenaje a Jane Jacobs en 2006 se realizó el primer Paseo de Jane en la ciudad canadiense de Toronto y desde entonces muchas ciudades en todo el mundo (actualmente superan las 200) se han adherido a la Jane 's Walk. Estos paseos, realizados a inicios de cada mes de mayo, tratan de visitar los barrios de nuestras ciudades junto con personas que viven o trabajan allí y que nos cuentan sus experiencias, vivencias, preocupaciones y pensamientos alrededor de su barrio. Porque cada uno tiene sus propias gafas y nadie es capaz de llegar a ver todas las visiones, ya que las condiciones de cada persona (edad, género, origen, oficio) nos hace ver una realidad distinta, una ciudad distinta. Pero es la misma ciudad, por ello, todos juntos con nuestras respectivas perspectivas tenemos que escribir, debemos dibujar el presente y futuro de nuestras ciudades para que éstas sean inclusivas y cumplan con las necesidades individuales y colectivas.

 

Artículo original publicado en