La ciudad del cuarto de hora: por un nuevo crono-urbanismo

Artículo: Carlos Moreno

Traducción: Guillermo Mas

 

El Salón Mundial del Automóvil, gran evento internacional, tuvo lugar en París este pasado fin de semana de Septiembre, en un mundo de cambio para esta actividad. En India, al mismo tiempo, la decisión de firmar el acuerdo de París es histórica. Con este 62ª país, 3er contaminador mundial, se suman el 52% de las emisiones de los efectos de gas invernadero, así que con la próxima firma de la Unión Europea, este acuerdo entrará en vigor muy rápidamente, con ocasión de la COP22 en Marrakech.

Este 3 de Octubre es también la Jornada Mundial del Hábitat sobre el tema «Prioridad al alojamiento». ¿Debemos recordar que para acoger a 50 millones de nuevos ciudadanos cada año, hay que crear mil millones de viviendas en el mundo de aquí a diez años…?

¿Cómo conciliar entonces, el desarrollo irreversible de un mundo urbano con las necesidades imperativas de construir una verdadera calidad de vida? Nuestras ciudades, por todo el planeta, se encuentran confrontadas a un crecimiento permanente, pero ese crecimiento está todavía dirigido por el paradigma de la era del petróleo y de sus impactos sobre la movilidad y el urbanismo. La era del coche omnipresente, asociado a un modo de vida basado en la propiedad de su vehículo como status social está todavía presente, pero tambalea ahora. Una toma de consciencia se generaliza en nuestras ciudades convertidas en irrespirables por el triple efecto de las emisiones producidas por los edificios, las redes de calor y frío, y el transporte con energía fósil.

La respuesta se encuentra también en otra característica de la ciudad del siglo XXI, que no es otra que la ubicuidad masiva, símbolo de una nueva era, la de la ciudad «a tiempo continuo». El uso de nuevas tecnologías han cambiado el ritmo de la ciudad y con ellas el de nuestras vidas, trabajo y descansos. La cronología secuencial de la ciudad, heredera del fordismo industrial y de la oposición día (que trabaja) y ciudad de noche (que descansa, o se divierte, pero que es también peligrosa), se disuelve, dando paso a una ciudad multi-rítmica. Cada uno de nosotros está cambiando así. Se puede, por ejemplo, comprar sin importar la hora, a través de las plataformas online, hacer el envío y recogida en un punto de proximidad, en cualquier momento; todo esto se ha vuelto corriente. Ciertas ciudades han nombrado “alcaldes de la ciudad de noche” para mostrar la importancia de esta ciudad que nunca se detiene. Este nuevo crono-urbanismo, es perfectamente visible con los eventos como “la noche blanca” que tiene lugar en París este fin de semana.

Es la ciudad del cuarto de hora, de «lo accesible» para todos … donde en menos

de 15 minutos un ciudadano puede acceder a sus necesidades esenciales

 

Conciliar las exigencias de la ciudad sostenible pero también igualmente de los nuevos ritmos con otras formas de vida, de habitar, de trabajar y de disfrutar del ocio, pasa por una transformación del espacio urbano aún fuertemente monofuncional, con la ciudad céntrica y sus diferentes especializaciones frente a una ciudad policéntrica, marcada por cuatro componentes principales: la proximidad, la mezcla, la densidad y la ubicuidad. Es la ciudad del cuarto de hora, de la hiper-proximidad, de «lo accesible» para todos y en todo momento… Donde en menos de 15 minutos un ciudadano puede acceder a sus necesidades esenciales de la vida. Se trata entonces, de acercar la demanda de los habitantes a la oferta que se les propone, asegurar una mezcla funcional desarrollando interacciones sociales, económicas y culturales, asegurar una densificación significativa, al mismo tiempo que aumentando los espacios públicos de encuentro y de mezcla, optimizando la paleta de servicios gracias a lo digital y a los modelos colaborativos y del compartir, de convertir las calles en espacios de movilidad libres de carbono para descubrirlos a pie o en bicicleta, de reinventar las nuevas hiper proximidades como las super manzanas” de Barcelona o Tokyo, de redescubrir la biodiversidad en su lugar de vida y fomentar el consumo de proximidad…

Se trata también de mallar nuestras hiper proximidades para vivir en las metrópolis o las megalópolis con los servicios públicos de movilidad de nueva generación, 24/7/365, de autobús bajo demanda (con o sin chófer) y de los servicios multimodales y compartidos…

Ahora más que nunca, esta hiper-proximidad será fuente de nuevos modelos económicos y sociales en nuestras ciudades, y éstas se encuentran a día de hoy, en nacimiento.