En mi calle no se puede vivir… por el #Ruido, argh!

España es un país privilegiado. Disfrutamos de más de 300 días de sol al año y casi 65 millones de turistas que viajan a nuestro entorno (dato 2014), que unidos a la vida en la calle que solemos realizar los españoles crean situaciones de tensión que describiremos a continuación.

La contaminación acústica y la ocupación del espacio público por parte del comercio son en la actualidad origen de gran número de quejas, reclamaciones o reivindicaciones de los ciudadanos, que crean hasta plataformas para defender sus derechos. En diferentes ciudades de España se llevan produciendo polémicas en este sentido, llegando a veces a los juzgados por delitos ambientales.

Como suelo hacer en estos posts (ya hice alguno sobre calidad del aire y energía), voy a mostrar ciertas tecnologías y sistemas que permiten aportar datos reales y soluciones para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Este post sobre ruido forma parte de una terna de posts sobre ocupación de vía pública y actitudes incívicas en las calles.

RUIDO

 

La realización de cualquier actividad humana suele llevar aparejado un nivel sonoro de mayor o menor intensidad. Estos sonidos en función del tipo, lugar, duración y el momento del día en que se producen pueden resultar desde molestos a llegar a alterar el bienestar físico y psíquico de los seres vivos. Cuando esto sucede hablamos de Ruido y es considerado como Contaminación [párrafo extraído de la web del Ayuntamiento de Valencia].

Hay recientes estudios que relacionan la mortalidad en Londres con el ruido continuado del tráfico.La Legislación a todos los niveles, Europea (Directiva 2002/49/CE), nacional (Ley 37/2003), leyes autónicas y ordenanzas locales obligana la realización de mapas de ruido “offline” (caso Barcelona) orientados a actividades permanentes como puede ser tráfico rodado o industria y la toma de medidas para la reducción de la contaminación acústica.

Pero hay ciudades que han ido mucho más allá de lo que exige la legislación, proponiendo proyectos y soluciones innovadoras para la medición “on-line” del ruido.También existen tecnologías para que el ciudadano sea el “sensor” que nos indique las fuentes de contaminación acústica.

MEDICIÓN ON-LINE DE RUIDO

 

La ciudad de Santander ha participado en el proyecto europeo EAR-IT sobre los retos del uso de la detección acústica en las ciudades y edificios inteligentes. Con la innovación y la investigación en esta área, el proyecto experimentó en la ciudad de Santander y en Ginebra, aplicaciones para la mejorala seguridad, ahorro de energía, la gestión del tráfico, etc.

Si nos centramos en el ruido generado por las actividades de ocio, la ciudad del Málaga siempre ha sido pionera en su innovación para la lucha contra el ruido. En 2014 instaló lo que se llamó “el semáforo del ruido” con colaboración de los hosteleros. Aquí podéis ve run vídeode su instalación y funcionamiento.

En el año 2015 Málaga ha ido más allá y ha puesto en marcha una iniciativa llamada “Proyecto de monitorización del ruido del ocio donde mediante una encuesta online orientada a la ciudadanía y un sistema de monitorización online del ruido generado por las actividades de ocio en 40 puntos distribuidos (accesible en esta Web), servirán de punto de partida para el trabajo de una mesa multidisciplinar, de carácter técnico, para abordar el problema de la contaminación acústica desde todas las perspectivas.

 

 

APP DE RUIDO

 

Si nos centramos en la parte ciudadana, existe un completo sistema llamadoThe App Noise”. El sistema está compuesta para una APP diseñada para grabar eventos de ruido georreferenciado en el Smartphone, y clasificando el ruido por tipología, calendarizado, y gestionar su envío a las autoridades por diferentes medios (la propia APP, mail, etc).

De esta manera, antes del desplazamiento a algún lugar denunciado, la policía puede conocer con datos la fuente de la denuncia. Con este sistema podríamos se podría crear un “Big Data” del ruido de las ciudades de una forma colaborativa.

Durante este post hemos visto diferentes proyectos y aplicaciones que luchan de forma seria y con datos reales, que pueden servir para certificar (o no) las quejas vecinales.

PD: Más de una vez me han preguntado por qué me denomino “Innovador Urbano”. Aquí tenéis un buen ejemplo de cómo proponer mejoras de la calidad de vida de los ciudadanos con innovación. Buen verano a tod@s (el de la foto no soy yo, ya me gustaría).