De las ciudades a los hyper territorios urbanos

Traducción: Guillermo Mas

Es esencial poner en el centro de la reflexión y para los próximos 20 años el rol creciente de la transformación territorial

Carlos Moreno

 

El 3 de febrero de 2017 el «Global Cities Investment Monitor », el observatorio de las inversiones internacionales en las principales metrópolis del mundo, ha publicado en Paris los resultados de su encuesta de 2016. Ella contiene la evaluación de un número de nuevas implantaciones creadoras de empleo en 35 grandes metrópolis mundiales. Leyendo este estudio, Europa aparece, tanto al Oeste como al Este, protagonista de una progresión significativa, muy por delante de Asia y América del Norte. París se sitúa en el Top 5 como el principal destino europeo tras el Brexit. Por sí misma Paris Ile-de-France, representa el 35% de las inversiones internacionales en Francia. De entre las 15 principales metrópolis mundiales, 10 son asiáticas, en la lógica de un giro mundial en el nuevo paradigma geoeconómico.

Pero es legítimo preguntarse en un momento de gran incertidumbre mundial por los cambios geopolíticos, sobre la cuestión del desarrollo de las metrópolis y megalópolis, al respecto de este criterio.

El concepto de «Megalopolis» introducido en 1961 por el geografo francés Jean Gottman en su libro «Megalopolis, The Urbanized Northeastern Seaboard of the United States», diseña una nueva forma de urbanización con un criterio de base cuantitativa, más de 12 millones de habitantes. En 1966 los trabajos de Sir Peter Hall autor de «Ciudades mundiales» lo expresan por la proporción de los asuntos mundiales que gestionan, idea retomada posteriormente y desarrollada por John Friedmann y Goetz Wolff en 1982.

Fernand Braudel aportó en 1979 la «Ciudad-mundo» definida por «las informaciones, los mercados, los capitales, los créditos de los hombres, las órdenes, las cartas enviadas que se envían y se reparten”.

En 1991 Saskia Sassen conceptualizó la “Ciudad global” haciendo referencia de manera muy transversal a la capacidad de una ciudad de convertirse en un lugar de influencia principal con un alto grado de atracción económica, política y cultural. Es una ciudad jugando un rol estratégico e inscribiéndose en un lógica de redes, asumiendo un rol de liderazgo en una economía y sociedad globalizadas.

El grupo de investigación «Globalization and World Cities Research Network» fundado por el Profesor Peter J Taylor de la Universidad de Lougbrough en Inglaterra se interesa en estudiar la inserción de las ciudades en las redes mundiales en el contexto de la globalización, proponiendo diversas categorías (Alpha, Beta, Gamma…) de los vínculos entre ciudades-mundo. Pero no hay que olvidar que la comprensión del desarrollo del urbanismo en el mundo pasa por la necesidad de tomar consciencia de su complejidad, haciendo obsoleto cualquier intento de clasificación que no refleje adecuadamente la naturaleza de los cambios de nuestro siglo.

Dicho años después del texto fundador de Saskia Sassen, en 1991, el Geógrafo Allen Scott, Premio Vautrin Lud, considerado como el Premio Nobel de geografía, propuso el concepto “Global City Region[1]. Este término amplifica el impacto territorial de la ciudad-mundo. La “ciudad-región global” concierne el efecto de reconfiguración del espectro del espacio urbano y territorial sumido a la atracción de la ciudad global. Este impacto atañe al universo suburbano y periurbano de forma sostenida y transforma en profundidad las relaciones de todos los habitantes de este espacio así constituido.

La financiarización de la economía, el desarrollo de una economía basada en los servicios, la fuerza de la penetración de lo digital en los usos, la transformación del trabajo, el empleo y las relaciones sociales entre los habitantes del territorio, las economías de escala sobre las infraestructuras de capital intensivo, los activos de la concentración de lugares de aprendizaje e innovación, impactan sobre un radio de alrededor de 100 km todos los espacios alrededor del centro de la ciudad-mundo.

Esta situación entraña irreversiblemente y en el tiempo, una modificación en profundidad de las relaciones de los habitantes de todo este perímetro con los usos, servicios, el territorio, en particular de la percepción de la sub y peri urbanidad. Ello se acompaña, muy habitualmente, de fuertes desigualdades sociales y territoriales dando lugar a vulnerabilidades, rivalidades, divisiones y diferencias en términos de proyectos de desarrollo y rebajando la calidad de vida. Esta influencia de las ciudades-mundo alrededor de su territorio, ha traído inevitablemente la cuestión de su expresión estructural y por tanto, de su gobernanza. 

En el momento del poder y el lugar de las ciudades en el mundo, es esencial poner en el centro de la reflexión, y para los próximos 20 años, el rol creciente de esta transformación territorial, los efectos de la hiper-metropolización, y de la megalopolización del mundo, y sus impactos en cada uno de los territorios.

Más allá de las terminologías que aparecen, como fue el caso de las ciudades, con la “Smart City”, no será suficiente referirse a la “Smart Metrópolis” o a la “Smart Region” para traer las reflexiones estratégicas y las soluciones operacionales a este gran desafío que se cierne en un mundo complejo y urbanizado. 

Este es el caso por ejemplo, de la región que inspiró a Gutmman el término de Megalópolis, “BosWash”, la región urbana que se extiende 800 kms entre la aglomeración de Boston y Washington DC, englobando las aglomeraciones de Hartford, New York y Filadelfia, así como una multitud de ciudades de más de 100.000 habitantes, sobre la costa Este de Estados Unidos, reagrupando a más de 70 millones de habitantes que conectados, vinculados, tanto económicamente como por los medios de transporte y comunicación. O también la Megalópolis californiana de “SanSan”, agrupando a más de 40 millones de habitantes entre los 600 Km que separan San Francisco de San Diego y resurgiendo ahora a propósito de un eventual “CalExit” en los EEUU de Trump.

De forma transnacional, este es el caso urbano de los Grandes Lagos en Norte América: ChiPitts, de 65 millones de habitantes uniendo las metrópolis americanas (Chicago, Detroit, Pittsburg) y canadienses (Montreal, Toronto, Quebec, Ottawa).

Asistimos a día de hoy en China a la emergencia de las megalópolis tales como la de la región urbana de Shanghai que cuenta con más de 80 millones de habitantes con sus grandes ciudades, Nanjing, Hangzhou y Ningbo, más los espacios rurales que domina. Shangai es la metrópolis que domina el delta del Yangtsé, domesticado por la presa de las Tres Gargantas, y es a día de hoy un eje principal del territorio chino. El centro de mando de Shangai también ha cambiado de escala, polarizando esta región, convertida en una de las más dinámicas y urbanizadas del mundo, y dotada del puerto marítimo más grande del mundo.

En Japón, el área urbana de 1000 Kms entre Tokyo y Fukoda, engloba a 110 millones de habitantes, lo que significa el 80% de la población de Japón concentrada en el 6% del territorio.

En Sudáfrica, el eje Johannesburgo, Pretoria, supone un eje de desarrollo hyper-metropolitano en constitución. En India, el área urbana de Mumbai, se extiende de manera caótica sobre 100 Kms en el eje norte/sur y 60 kms en el eje este/oeste, con una población de 25 millones de habitantes.

Podemos citar como anécdota la «banana blue» o la «dorsal europea» deseada por Roger Brunet y por el fallecido Jacques Chérèque, yendo de Londres a Milán, pero más cerca de nosotros, podemos preguntarnos por la aparición de una hiper-metrópolis de Paris a Le Havre, de nuestras relaciones con nuestra ciudad-mundo y nuestra rival Londres, así como del espectro del Arco territorial atlántico.

El poder, la influencia y la irradiación de la vida metropolitana, la hiper metropolitana y megalopolitana en el mundo, nos cuestiona a día de hoy. ¿Cómo explorar la construcción de estos territorios urbanos?, ¿cómo configurar su identidad y su gobernanza?

En un mundo en crisis, la vida urbana es un valor principal a desarrollar y ello requiere ser abordado con una visión estratégica y una perspectiva a medio y largo plazo. La urbanización es uno de los motores principales del proceso de desarrollo en el mundo contemporáneo, y la fuerza de su presencia en el territorio exige respuestas que deben sobrepasar desafíos particulares.



[1] Global City Regions: Trends, Theory, PolicyOxford University Press