CÓRDOBA LUZe, cuando una iluminación más eficiente transforma la vida de un barrio

Córdoba quiere ser una ciudad diez. Diez en acogedora, diez en bonita y diez en eficiente. La calidez de sus habitantes y la belleza de sus edificios hacen que la ciudad obtenga la matrícula en los dos primeros exámenes -de hecho, Córdoba es considerada por la UNESCO como Ciudad Patrimonio de la Humanidad-. Pero todavía debe superar la prueba de la eficiencia energética.

Y en ello está. A comienzos de 2014, el ayuntamiento de Córdoba puso en marcha el proyecto 'Córdoba 10, Córdoba Eficiente y Habitable', y dentro de éste, el plan CÓRDOBA LUZe -también conocido como COLUZe-, que tenía por objetivo reducir el consumo energético y la contaminación de dióxido de carbono, así como invertir en energías renovables y mejorar la habitabilidad de la ciudad.

El ayuntamiento estableció un plazo de tres años para conseguir dichos objetivos y dividió el proyecto en dos actuaciones. En primer lugar, había que analizar la iluminación de todas las instalaciones municipales para descubrir qué aspectos lumínicos debía cambiar Córdoba. Y una vez descubiertas las deficiencias, el ayuntamiento estaría preparado para iniciar las reformas.

Según el plan, se elegiría una zona de la ciudad como prueba piloto y dependiendo del resultado, se extendería al resto de barrios. El lugar elegido fue la Axerquía Norte, el antiguo barrio cristiano de Córdoba.

Pero el ayuntamiento no acometió esta labor solo. Contó con la ayuda de Creara, Inersur y Aureolighting, tres empresas especializadas en eficiencia energética, más Paisaje Transversal. Estos últimos se encargarían de evaluar la situación lumínica de la zona a través de una serie de indicadores ambientales, funcionales, sociales y económicos, mientras que los primeros diseñarían los cambios necesarios.

Dicho y hecho. En marzo de 2014, Paisaje Transversal descubrió algunas claves de problemas relacionados con la iluminación ¿Cómo? En primer lugar, seleccionaron todos aquellos indicadores que mejor analizarían la situación lumínica de la Axerquía Norte. Entre los 24 que se eligieron, se hallaba aquel que medía el nivel de contaminación lumínica y el que analizaba la eficacia luminosa de las lámparas que alumbraban las calles del antiguo barrio cristiano. Pero también, lo seguros que se sentían los vecinos, el número de peatones que transcurren por la zona o la actividad económica que existía en la Axerquía.

Gracias a los indicadores, se dieron cuenta que en el barrio existían zonas demasiado iluminadas, mientras que otras contaban con apenas luz. Asimismo, la Axerquía Norte necesitaba unas cuantas reformas relacionadas con espacio público, como la constante aparición de cableados eléctricos, la presencia excesiva del coche o la posición de los contenedores o las papeleras, que se encontraban además en malas condiciones.

Descubrieron, sin embargo, las ventajas que tenía vivir en el centro de Córdoba. La mayor parte de las calles que recorren la Axerquía Norte se caracterizan por ser tranquilas y acogedoras. En definitiva, un barrio de lo más cálido.

Manos a la obra

 

Después de ese análisis, a finales de año, se llevaron a cabo los arreglos que había que realizar para mejorar los resultados que mostraban los indicadores.

La mayor parte de las lámparas que alumbraban los monumentos se sustituyeron por otras mucho más eficientes. Así, los focos de vapor de mercurio dieron paso a las lámparas de halogenuros metálicos; se recuperaron faroles históricos, como el de la Plaza de Capuchinos; y no se dudó en eliminar o mover algunos focos, para despejar la imagen de la escena urbana. Asimismo, se mejoró la iluminación de algunas señales y se realizaron algunas pequeñas repavimentaciones.

Más allá de cambiar una bombilla

 

Hace un mes y una vez terminadas las reformas, se volvió a sacar la herramienta de trabajo para analizar, de nuevo, la situación lumínica de la Axerquía Norte. Y los indicadores demostraron las mejoras.

Las lámparas y focos que se colocaron en el barrio resultaron ser un 39.7% más eficientes que las anteriores, consiguiendo alumbrar un 44.5% más las calles de la Axerquía. Luces blancas que eran un 40% menos dañinas para nuestra salud.

Gracias a unas calles más iluminadas y unos monumentos que lucían más bonitos, vimos incrementado en un 15.1% el número de viandantes que paseaban por el antiguo barrio cristiano al caer el sol. Y la nueva distribución de algunas señales de tráfico hicieron aumentar su visibilidad en un 13.2%.

Si bien no todos los indicadores aumentaron tanto como los mencionados, en general todos registraron un ligero incremento. Y ello porque cambiar lámparas y luminarias no sólo permite alumbrar rincones oscuros o que un monumento luzca más bonito. También, ayuda a mejorar la forma de vida de las familias que allí residen.