Brexit, las "CitiesIN" y el siglo de ciudades

Texto original: Carlos Moreno (@CarlosMorenoFR)

Traducción: Guillermo Mas (@Guille_Mas)

 

En el momento del Brexit, los antecedentes históricos pueden ser instructivos cuando se trata de comparar la perennidad de las ciudades frente a la aparición de los Estados Nación, su nacimiento y su pérdida de zonas de influencia. Evoquemos estos hechos.

Las ciudades sobreviven a todo tipo de acontecimientos, sin contestación, las más durables de las estructuras socio-territoriales. Son un elemento sólido, símbolo principal de la expresión de los habitantes frente a los desafíos.

En este S. XXI, su preponderancia no ha sido jamás tan manifiesta. En el momento en el que el resultado del Brexit la mayoría se pronuncia por la salida de la Unión Europea, las grandes ciudades se manifiestan por la permanencia: En Inglaterra, con el «In» de la metrópolis de Londres, con sus 8 millones de habitantes, 12% de la población total, 20% del PIB del Reino Unido, la ciudad se manifiesta de manera incontestable por la permanencia en Europa. Observamos los mismos resultados en las principales ciudades tales como: Cambridge, Oxford, York, Bristol, Liverpool y Manchester. El “Out”, animado por el miedo al «otro», ha tenido su principal apoyo en el mundo rural inglés, y en una franja significativa de población urbana más mayor. Paradójicamente, esto pone de manifiesto el papel clave que juegan las ciudades en el mundo, en este siglo de las ciudades.  

El alcalde de Londres Sadiq Kahn, apela por construir una metrópolis abierta al mundo, tomando partido contra el aislacionismo. Ha firmado un manifiesto junto con la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, para ponerse al frente en el refuerzo de los vínculos entre sus dos «global cities».

Las ciudades mundo se han convertido en actores políticos,

económicos, culturales, sociales a tiempo completo,

yendo así, más allá de su esfera de influencia territorial.

 

Esto no es solamente el camino futuro, es también cuestión de la anticipación de un porvenir urbano. Esto exige que las grandes ciudades europeas se consoliden y trabajen en estrecha colaboración para existir en un planeta urbanizado y hacer frente a las profundas transformaciones que van a llegar.

El éxito de la solicitud #Lexit, surgido de un movimiento humorístico, ha traducido esta fuerza que reside en las grandes metrópolis con la puesta en valor de la voz de los alcaldes del mundo. Las ciudades mundo se han convertido en actores políticos, económicos, culturales, sociales a tiempo completo, yendo así, más allá de su esfera de influencia territorial. Esta evolución irreversible se traduce en las transformaciones estructurales, que van a impactar en las décadas por venir. Ser alcalde de una gran metrópolis, generadora a menudo de un PIB superior al de algunos Estados, es un elemento principal dentro de los cambios geoestratégicos que impactan en la política mundial, y va a verse reforzado irremisiblemente en el futuro.  

En el horizonte 2030, las 750 metrópolis mundiales más grandes van a suponer más del 60% del PIB mundial. Entre ellas, a día de hoy, 139 ciudades europeas aportan el 44% del PIB europeo, con un tamaño medio de población de 1,7 millones de habitantes.

Nuestras ciudades europeas están en convergencia pero deben también cooperar estrechamente, porque los desafíos internacionales y las problemáticas son también comunes: la lucha contra la exclusión social, el empleo, el desarrollo económico, las nuevas enfermedades urbanas, la polución, la calidad del aire y el agua, los recursos energéticos, la innovación  y muchos otros desafíos.

Al mismo tiempo, frente a ellas, el centro de gravedad del mundo urbano se ha vuelto irreversiblemente hacía el eje sureste del planeta: de forma que las 150 principales ciudades chinas representan un quinto de las 750 principales ciudades del mundo, a día de hoy, en términos de población. Señalemos también que el 90% del crecimiento mundial urbano tiene lugar a día de hoy en África y Asia, y que más de un tercio se concentra solamente en tres país, India, China y Nigeria, cuyo PIB está siendo aportado mayoritariamente por los grandes centros urbanos.

La construcción de un nuevo orden europeo está de actualidad. Pasará por el refuerzo de las ciudades. La voz de Londres contará con fuerza. Un eje Londres-Paris reforzado por otras ciudades europeas, es indispensable para reequlibrar frente a la indolencia de los Estados Naciones. En el momento del Brexit, la revancha y la esperanza está en las «CitiesIN».