500 años tras la publicación de «Utopía», homenaje a Tomás Moro

Traducción: Guillermo Mas

Con el desarraigo urbano de nuestras vidas ciudadanas, es ciertamente positivo profundizar en este pensamiento para regenerar valores universales indispensables para nuestra supervivencia. Carlos Moreno

 

En este tiempo problemático de la «post-verdad», de la manipulación, de la intolerancia, del rechazo al otro, del autoritarismo y del aislacionismo, el último texto del año 2016, lo dedico al 500 aniversario de la publicación de “UTOPÍA [1] ”, por Tomás Moro.

Rindamos homenaje a un humanista que quiso describir una sociedad afable, donde el trabajo, el descanso y el ocio se equilibran, donde reina la fraternidad, donde los hombres crecen en función de su libre arbitro y viven libres y en harmonía con la naturaleza. Es en esta isla bautizada como “Utopía”, llamado así por el líder romano Utopus, donde se construyó un sistema de vida virtuoso, después de que hubiese naufragado en esta tierra. Tomás Moro era un ferviente católico, lleno de esperanza en el hombre y convencido del valor de la democracia en una sociedad humana. Él pensaba que su éxito radicaba en el compromiso de aquellos que viven en sociedad y no producto de una intervención divina. Él describió también los límites y debilidades de la naturaleza humana, detestó las guerras, y preconizó la transparencia al igual que el castigo para aquellos que cometen los crímenes y expresó el deseo de una sociedad ideal, fundada por el hombre y al servicio de los hombres. Su sociedad ideal es mas una llamada al despertar de la consciencia humana creativa y saludable, que un llamamiento a la revuelta: “Yo lo deseo, más que esperarlo”.

Con Erasmo, su indefectible amigo, que escribió “El elogio de la locura”, admirador del humanista italiano Pic de la Mirandole, es portador de un humanismo que tiene valores universales, se nutre de Platón y de su “República” trayendo al Renacimiento la esperanza de un mundo mejor, en una época que se debate entre las particularidades de todo tipo, nacionalismo, literatura local, divisiones y esquemas aislacionistas.

Convertido en Lord Canciller del Reino de Inglaterra, defensor del Papa y de la unidad de la Iglesia católica y opositor de que el rey de Inglaterra fuese igualmente el jefe de la Iglesia anglicana, fue acusado de alta traición, juzgado y decapitado en 1535. Su obra, escrita en latín, fue conocida sobre todo unos años después de su muerte, con su traducción en múltiples lenguas modernas para adquirir una influencia mundial en el pensamiento social y así, hasta nuestros días. Ironías de la historia, en 1935, dos años después de la llegada de Hitler al poder, cuando el partido nazi comenzó a difundir el odio como símbolo de su gobierno, y 400 años después de su muerte, Tomás Moro fue canonizado.

Para este enamorado del pensamiento humano “Utopía”, del griego “topos”, etimológicamente un “no lugar”, es una isla con proporciones infinitas, que no existe en ningún mapa. Pero está relacionado con el lugar platónico (la Khôra) en el que se inscribe nuestra existencia, el territorio de la vida, el bienestar social, el de la “Polis” también en griego, del “Civis” en latin. Esta “Utopía” nos recuerda “la ecúmene” de Erastótenes, cuando el hombre descubre su tierra, con la toma en consciencia de que el hombre y su naturaleza son la misma expresión de la vida y de que las relaciones entre los propios hombres y la naturaleza, son interdependientes.

La obra de Tomás Moro, inspira numerosas corrientes de pensamiento, a lo largo del tiempo. La utopía se convierte en el sueño imposible, en el lenguaje corriente. Pero los tiempos modernos han generado un contrapunto, la distopia, cuando el sueño ideal se convierte en una pesadilla. En efecto, la utopía fue tomada por Rabelais, Voltaire, Bebeuf, Sant Simon, Fourier, Proudhon, Marx, Engels, entre otros. La filosofía y la literatura utópicas originales de Tomás Moro han sido reinterpretadas por el pensamiento político marxista del Siglo XIX, bajo las expresiones totalitarias del comunismo del siglo XX. Por desgracia, un universo distante, antinómico, del que el humanista Tomás Moro imaginó para su isla.

Sin embargo, muchas utopías siguen vivas a día de hoy, alimentando múltiples proyectos y esperanzas a lo largo del mundo.

El hecho es que tras 500 años desde su publicación, el pensamiento utópico humanista merece ser redescubierto. En este mundo de transición del siglo XX al XXI, minado por los nacionalismo, el rechazo al otro, la demagogia, los populismos de todo tipo, el peso de las religiones practicadas con intolerancia, la exclusión social de nuestro mundo convertido en urbano y el desarraigo urbano de nuestras vidas ciudadanas, es ciertamente positivo poder profundizar en este pensamiento, para regenerar estos valores universales, indispensables a día de hoy para nuestra supervivencia.


[1] Titulo original de su texto: «De optimo Reipublicae statu deque nova insula Utopia libellus vere aureus, nec minus salutaris quam festivus», «Del mejor estado de la cosa pública y de la isla nueeva de Utopia, un precioso corto libro, no menos saludable que placentero»