2016, grandes desafíos para los #Alcaldes en nuestras #Ciudades

Con motivo de la COP21 de París, hemos evocado el papel clave de las ciudades en la lucha por el clima. En el siglo de las ciudades, más que nunca, el compromiso de los alcaldes es esencial para el desarrollo de propuestas y acciones concretas. Ellos tienen mayor capacidad de suscitar la movilización por la posibilidad de actuar rápidamente y de forma eficaz. Múltiples estudios confirman la confianza y percepción positiva de los alcaldes con sus electores.

La columna vertebral del compromiso democrático, participativo y ciudadano reside en los alcaldes. Las ciudades, han sido históricamente el motor de desarrollo económico y social, y juegan un papel de liderazgo en la credibilidad de los actores de la vida política. La acción a escala de ciudad genera una verdadera capacidad de compromiso a través de la comunicación, la creatividad, la solidaridad y la colaboración, que son los marcadores esenciales de la construcción de una ciudad inteligente y humana.

Las redes de ciudades, la cooperación entre los alcaldes por todo el mundo, los intercambios de buenas prácticas, las inspiraciones transversales de unos y otros,de compartir pensamientos y acciones, se han convertido en una fuerza vital e indispensable en la construcción de una política urbana innovadora, y al servicio de los ciudadanos. Hoy en día es un imperativo imprescindible y uno de los principales desafíos para nuestros alcaldes.

2016 será un año crucial en la percepción del papel del alcalde en el mundo. En octubre de 2016 se celebrará en Quito (Ecuador), la gran conferencia mundial sobre la vida urbana, HABITAT III. Este foro mundial se lleva a cabo cada 20 años. La última edición se celebró en Estambul. Bajo el lema “desarrollo urbano sostenible: ¿el futuro de la urbanización?”, se trató de “fomentar el compromiso mundial de una nueva agenda urbana”. La conferencia HABITAT III estará fuertemente marcada por los acuerdos de la COP21 de Paris, en diciembre de 2015. Se trata de discutir “en torno a las políticas y estrategias en pos de reafirmar el rol de las ciudades y los territorios entorno al desarrollo sostenible”, que afectan la vida de cada uno de nosotros, ciudadanos en un mundo fuertemente urbanizado.

Sin embargo, dos elementos principales son dignos de mención. En primer lugar, se trata de una discusión y de declaraciones firmadas por los Estados. Entonces, los eventuales acuerdos no serán vinculantes y en consecuencia, no se impondrá ninguna penalización a los firmantes. Esto dice mucho de la dificultad para percibir las dinámicas y roles de las ciudades en el siglo XXI!

De hecho, el Comité Preparatorio co-presidido por Ecuador y Francia, está constituido por Estados miembros de las Naciones Unidas: Alemania, Chile, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, República Checa, Senegal, Eslovaquia, Chad. Ellos son los responsables de tratar las diversas contribuciones nacionales y “de examinar, de manera equilibrada, la puesta en marcha del programa HABITAT II y los nuevos desafíos, las tendencias emergentes y una visión de futuro del desarrollo sostenible de los asentamientos humanos y las ciudades, así como de cuestiones intersectoriales”.

La reflexión que se impone por la movilización mundial de los alcaldes con ocasión de la Cumbre Mundial de los Líderes Locales, que tuvo lugar en París el 4 de Diciembre de 2015, por iniciativa de la alcaldesa de París, Anne Hidalgo y del anterior alcalde de Nueva York, Mike Bloomberg, ha permitido dar la palabra a los alcaldes del mundo sobre la problemática del clima. De este modo, se convierten en actores de sus compromisos.

En 2016, es más necesario que nunca profundizar en esta movilización alrededor de los desafíos urbanos, que están en el centro de las transformaciones de nuestras vidas por la profunda transformación de nuestras ciudades, nuestros territorios en la era de un mundo masivamente ubicuitario.

Hace 20 años, internet apenas estaba naciendo y las redes digitales planetarias eran inexistentes. La cultura urbana era de una naturaleza diferente, aún difusa y limitada en esa mezcla permanente,  que  caracteriza nuestras ciudades, convertidas ahora en ciudades – mundo. En 1996, en Estambul, los Estados firmantes de la declaración HABITAT II, se comprometieron a realizar dos objetivos principales “vivienda adecuada para todos” y “un desarrollo sostenible de los asentamientos humanos en un mundo en vías de urbanización”. ¿Qué hay de ello 20 años después?

En 20 años, la población mundial ha pasado de poco menos de 5.700 millones a casi 7.500 millones de habitantes! La cifra de 6.000 millones se alcanzó en Octubre de 1999. Los 7.000 millones en 2011.

Inferior al 50% en 1996, la tasa de urbanización en el mundo ha pasado a día de hoy el 55% y al ritmo actual, el 65% de la población será urbana en 2025, y más del 80% en los país denominados “en desarrollo”. Para hacerse una idea, sólo hay que tener en cuenta que cada 15 días se añaden a las poblaciones urbanas de estos países, el equivalente a la población de Paris!

Al mismo tiempo, las desigualdades territoriales y de vida han aumentado durante los últimos 20 años: Las regiones más desarrolladas representan el 17,3% de la población mundial en 2014 contra el 82,7% de las regiones menos desarrolladas.

Para dar la medida del crecimiento urbano, comúnmente se utiliza el término “megalópolis”, para una ciudad donde la población sobrepasa los 8 millones. De dos megalópolis en 1950, hemos pasado a 21 megalópolis en 1990, donde 16 de ellas están en países en desarrollo. En 2015, hay 35 megalópolis, donde 27 están en el eje sudeste del planeta, reuniendo un poco menos del 10% de la población mundial.

Es en la ciudad donde el ciclo de vida de los hombres está creciendo mayoritariamente. Del nacimiento a la muerte, el mundo urbano es el universo, el espacio y el tiempo de los humanos. Haber nacido en una ciudad es ya una pertenencia a una cultura urbana, ciudadana, huella de cosmopolitaneidad, de ritmo y de estilo de vida de estas ciudades, metrópolis, megalópolis, de estas concentraciones urbanas que son nuestras ciudades-mundo. De la infancia a la adolescencia, del paso a la edad adulta y al envejecimiento, varios universos urbanos de vida coexisten.

Hoy en día, la ciudad y los espacios urbanos con sus lugares públicos y privados, se erigen como un lugar de vida, de trabajo, de ocio, de educación, de cultura, de salud. Sus habitantes son atravesados por todo tipo de sensaciones, emociones, deseos, pero también por los sufrimientos, las revueltas, la ansiedad, tanto individual como colectiva.

La era digital ha cambiado la vida ciudadana y la manera de vivir en los espacios urbanos. Pero al mismo tiempo, nunca ha sido tan frágil. Su fragilidad es un componente esencial a comprender en el siglo XXI.

El hombre, su cuerpo y su psyché, están sujetos a nuevas restricciones. También solicita nuevos servicios, en un mundo convertido en instantáneo por el poder de lo digital omnipresente.

Estos nuevos servicios emergen, aportando también nuevas maneras de ver la vida ciudadana. Sin embargo, no hay que ignorar el importante número de personas víctimas de la exclusión y de los fenómenos de vulnerabilidad en nuestras sociedades que están creciendo y nos desafían.

Por todas estas razones, 2016 debe marcar un punto de inflexión en el compromiso de nuestras ciudades.

La innovación social, tecnológica y urbana debe estar más que nunca en el centro de nuestra acción para construir ciudades inteligentes a la vez que humanas y al servicio de los ciudadanos.